Acogida de los refugiados: El trabajo, premisa necesaria de la integración

12 enero 2017
VoxEurop

La inserción laboral de los refugiados es clave para su integración en la UE. Pero ni los gobiernos nacionales ni las instituciones europeas han sabido dar hasta ahora una respuesta adecuada a la cuestión.

Ante el fenómeno de la reciente ola de inmigración en Europa, las instituciones de la UE se han visto tan desbordadas en su respuesta como los gobiernos nacionales, y la desunión de los Estados se ha hecho patente a la hora de determinar una política única de acogida. La falta de coordinación ante la llegada de cientos de miles de inmigrantes- más de 1,5 millones en 2015 y por debajo de 400.000 en 2016 (datos de Frontex) – provenientes de destinos conflictivos como Siria, Afganistán y otros países asiáticos o africanos, ha hecho aumentar los temores entre los ciudadanos europeos, que ahora se sienten vulnerables, golpeados por los ataques terroristas y la crisis económica. Pero también se hace patente en el ADN de Europa que siempre el viejo continente ha sido tierra de acogida, y que el trabajo de los que a ella llegan, buscando una mejora económica pero también el disfrute de un modo de vida único en el mundo, contribuye al crecimiento de Europa.

La urgencia del asunto ha sido tratada por un estudio de la Fundación Bertelsmann, con sede en Berlín. El informe, que lleva por título “De refugiados a trabajadores: Cartografía de las medidas de apoyo a la integración del mercado de trabajo para los solicitantes de asilo y los refugiados en los Estados miembros de la UE”, diagnostica la situación en los países de la UE, y señala un buen número de deficiencias, tales como la falta de estrategia a largo plazo, la falta de datos fiables, o el elevado número de trabas burocráticas.

Según Iván Martín, profesor del Migration Policy Centre del Instituto Universitario Europeo de Florencia (IUE) y coordinador del estudio, en lo que se refiere a los refugiados “es un error considerarlos como trabajadores nada más llegar: vienen huyendo de la guerra o la persecución, y a menudo no tienen la formación o la experiencia laboral que se requieren para los mercados europeos”.

El experto señala además otros problemas como los “numerosos obstáculos administrativos para acceder al mercado de trabajo, empezando por sus permisos de corta duración” y que “los servicios públicos de empleo o los cursos de formación no están adaptados a sus necesidades específicas.” La respuesta política también es manifiestamente mejorable: según Martín, “se ha puesto el énfasis en desarrollar mecanismos de solidaridad entre los países europeos para afrontar un reto que, en esencia, es europeo. Pero los Estados Miembros se han resistido a aceptarlos. Y las instituciones europeas no han conseguido hasta ahora movilizar los cuantiosos recursos presupuestarios europeos, que financian la acogida de los inmigrantes en todos los países, para imponer mecanismos de coordinación y solidaridad. Sin embargo, en nuestro estudio se pone de manifiesto que, tratándose de un reto europeo, y habiendo identificado una problemática muy similar en todos los países e incluso una respuesta similar de las políticas nacionales, hay amplio margen para el aprendizaje mutuo, la coordinación y la cooperación entre países europeos”. A modo de conclusión, añade: “La cuestión más importante es contrarrestar el clima social negativo hacia los refugiados que se ha instalado en la mayoría de los países europeos.La mayoría de esos refugiados son muy jóvenes, el 83% tienen menos de 35 años y tienen por delante toda su vida laboral, así que invertir en ellos es también invertir en el futuro de Europa”.

El caso de Alemania, de lejos el principal país receptor de los refugiados, resulta indicativo en este sentido.De los casi 1,5 millones de demandantes de asilo que han llegado a Alemania en el último año y medio, sólo tienen trabajo unos 30.000. Con una tasa de desempleo del 4,2%, muy por debajo de la media europea (10,1%) según las cifras de Eurostat, a finales de 2016 serán unos 350.000 los demandantes de asilo registrados como desempleados.“

Las experiencias de este colectivo a la hora de entrar en el mercado de trabajo no son realmente positivas, y es el área en el que los refugiados, cuando les preguntas, mayor insatisfacción muestran”, dice Gerhard Hammerschmid, profesor en la prestigiosa Hertie School of Governance de Berlín. Acceder al mercado laboral alemán es algo que este experto califica de “muy complicado”, pues “todas las cualificaciones de los candidatos a una oferta de trabajo tienen que estar verificadas por las autoridades”.

Así, el proceso administrativo de la Agencia Federal de Empleo de Alemania y de la Oficina Federal para la Inmigración y los Refugiados por el que se acaba facilitando un empleo a un refugiado es largo y complejo, y conseguir los permisos necesarios para que se pueda llevar a cabo la contratación de un refugiado lleva entre un mes y un mes y medio. Obstáculos adicionales son el aprendizaje del alemán o la carencia por parte de los demandantes de asilo de las herramientas más básicas para entrar en el mercado laboral.

Existen en todo caso iniciativas interesantes en este país, por parte de los agentes económicos y de la sociedad civil, como por ejemplo la de Andreas Tölke, un periodista que ha fundado una organización de ayuda a la integración de los refugiados llamada Be an Angel o la iniciativa Wir Zusammen – “nosotros juntos” –, que reúne a los principales actores de la economía germana en favor de la integración de los refugiados. Y es que la implicación de actores a nivel local resulta clave para que la integración laboral de los inmigrantes sea un hecho en la UE, como resalta el estudio de la Fundación Bertelsmann: “En muchos aspectos, los actores decisivos de la solución de los problemas en el ámbito de la integración de los migrantes se encuentran a nivel local, desde los empleadores hasta los alcaldes y los ciudadanos”.

Esta publicación ha sido producida dentro del proyecto Parlamento de los Derechos, cofinanciado por la Unión Europea. La responsabilidad sobre los contenidos de esta publicación reviene a Osservatorio Balcani e Caucaso Transeuropa (OBCT), y no refleja en modo alguno la posición de la Unión Europea.


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