Medios de comunicación: Es la hora de lanzar un medio audiovisual europeo

24 febrero 2017
Der Spiegel Hamburgo

La propaganda se difunde más rápido en las redes sociales que la información seria y la política cada vez se vuelve más post-factual.Frente a ello, la Unión Europea debería lanzar su propio canal de emisiones para contrarrestar la falsa información y las mentiras, unir a Europa y defender la democracia.

Petra de Munich la lee en su teléfono en el metro, Gunnar de Malmö la escucha en la radio de su automóvil, María la ve desde su sillón por la tarde. Kinga de Budapest confía en ella cuando quiere saber lo que realmente está pasando en Europa y en el resto del mundo, al igual que Marek en Gdańsk. Angela da entrevistas a través de ella, Bono canta en ella y Jamie cocina. Todo esto en color, en 24 idiomas, tanto en soporte digital como analógico, con programas cortos o largos, serios o divertidos, y siempre de la mejor calidad. Así es como imaginamos la CAE (Corporación Audiovisual Europea), el canal mediático público de y para Europa, que proponemos sea lanzado a más tardar durante la primavera de 2019.

Pero, ¿por qué necesitamos un servicio audiovisual público europeo? ¿Es qué no tiene ya Europa demasiados problemas? La crisis de refugiados, la crisis del euro, que no ha terminado, Putin poniendo a prueba nuestra endeble política extranjera – y además están el Brexit y Donald Trump. Populistas de derecha están tomando ventaja de ello y acaparando el paisaje político.

Cierto, tenemos problemas, pero también nos falta un espacio público en el que se puedan discutir esos asuntos desde una perspectiva europea. Seguimos encarcelados en nuestras burbujas nacionales. Por lo que no es de sorprender que no seamos capaces de tener un punto de vista común, y mucho menos de aportar verdaderas soluciones a los problemas europeos. A largo plazo, la democracia europea solo funcionará si es apuntalada por una esfera pública europea, en lugar de una serie de fragmentos de esferas públicas nacionales.

Internet: arma de doble filo

En principio, Internet puede ser un lugar ideal para un espacio público ilustrado. Pero también corre el riesgo de volverse una arma de doble filo donde los hechos y la ficción se funden en una especie de universo post-factual, que produce ganadores post-factuales como Trump y Boris Johnson.

Crear una esfera pública funcional es de poco interés para animar una economía basada en los clics. Y mientras tanto, esa economía de los clics destruye los cimientos económicos del periodismo de calidad y lo llama disrupción creativa. El vacío resultante se está convirtiendo en un riesgo sistémico para las sociedades abiertas y para la democracia como la conocemos hoy.

Además, en algunos países de la UE, incluso las esferas públicas nacionales están bajo presión política. Y cuando la independencia periodística plural desaparece en países como Polonia o Hungría, esto tiene un efecto directo en el funcionamiento de Europa.

Esas son precisamente las razones por las que creemos que es el momento justo para crear una Corporación Audiovisual Europea para asegurar la independencia mediática y la pluralidad en la UE, especialmente en donde se encuentra más en peligro, así como para desarrollar modelos de medios de comunicación digitales que convengan a Europa. En pocas palabras, la CAE es la ambición de crear un Airbus digital europeo para una esfera pública europea.

¿Y, como llegamos hasta allí?

Primero, en una época en la que tanto los medios públicos como los privados se enfrentan a los desafíos de la transformación digital, creemos que el sector público debería incrementar su apoyo financiero. Esto quiere decir financiación europea de partida para la CAE complementada de manera substancial con un impuesto a las grandes plataformas digitales como Facebook, Google y Twitter.

Independencia e imparcialidad

Segundo, la CAE no sería, y no debería ser percibida, como un instrumento de propaganda de la Unión Europea. Se necesita por tanto añadir firmes dispositivos de seguridad para asegurar su independencia e imparcialidad, y esto debería ser parte integral de sus estructuras de gobernanza.

Tercero, el objetivo debe ser mucho más que únicamente poner en marcha un nuevo actor en el paisaje de los medios de comunicación que intenta felizmente coexistir con los medios públicos y privados. En vez de eso, la CAE abrirá nuevas fuentes de ingresos para medios de calidad privados, actuando como plataforma para contenidos periodísticos privados. Sin rodeos, la meta para la CAE tiene que ser volverse una plataforma de comunicación europea importante por sí misma, en vez de abastecer solamente de contenidos a grandes proveedores no europeos. La seguridad de datos, así como la exposición limitada y transparente a la publicidad, deben ser ventajas competitivas tangibles para esta plataforma de medios europea. Los competidores de la CAE no son ni los servicios públicos como la ZDF de Alemania y la RAI de Italia, ni los medios privados como Le Monde de Francia o Süddeutsche de Alemania, sino Facebook y Google.

Cuarto, la UE tiene 24 idiomas oficiales. Esto es usualmente percibido como uno de los principales obstáculos para la esfera pública europea. La CAE debe hacer frente a este reto con la cabeza bien alta, cosechando los frutos de los desarrollos dinámicos en tecnologías de traducción automatizadas. Invertir seriamente en un medio multilingüe crearía efectos secundarios en otras áreas económicas y sería también un elemento importante de las políticas de innovación europeas, y esto no tiene que ser subestimado.

Finalmente, las oportunidades para que la EBC tenga éxito serían grandemente incrementadas si se puede desarrollar en un entorno regulatorio apropiado. Estamos a favor de una estrategia en la que las grandes plataformas proveedoras reserven un porcentaje de su espacio mediático, digamos un 5%, para contenido de la EBC (obligatoriamente). Adicionalmente, a esas plataformas se les debe imponer una cuota de un 5% de su facturación europea para ayudar a financiar la CAE. La presente situación en la que la economía de los clics prospera, mientras se debilita cualquier modelo de negocios razonable de periodismo de calidad, y que se compromete en la forma más agresiva a evitar impuestos, ya no es de ninguna manera sostenible.

Establecer una nueva compañía de medios de comunicación, y atraer nuevos usuarios de todos los sectores demográficos y sociales a través de Europa, es ciertamente una tarea mayúscula, y somos conscientes de ello. Pero hay mucho en juego. Está en juego la identidad, la democracia, la libertad y el futuro del modelo europeo.

A inicios de 2019, a más tardar, la CAE debería ser lanzada, con un formato de programa de debates y entrevistas bien producido, una especie de Liga de Campeones de los debates y entrevistas, en el que figuras europeas discutan, argumenten y busquen soluciones. Cada semana en un lugar diferente de Europa y con una audiencia diferente.

La razón para esta fecha de lanzamiento es que las siguientes elecciones europeas se desarrollarán en 2019. Acabamos de presenciar lo que es una elección post-factual. Aunque no es la única razón, es una razón clave por la que necesitamos un medio de comunicación fuerte y fiable para fomentar una esfera pública europea ilustrada y basada en hechos.

Traducido por Raúl Durán Bravo

This article is published in association with Spiegel Online .

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