Periodista asesinada en Malta: Hay algo podrido en el corazón del Estado

18 octubre 2017 – The Times of Malta (La Valetta)

El asesinato de la reportera Daphne Caruana Galizia con un coche-bomba al peor estilo mafioso, el 16 de octubre, muestra la extensión de la corrupción y la impunidad con la que se mueve, algo que ella reveló en sus investigaciones.

El asesinato de Daphne Caruana Galizia ha sido el primero de este tipo. Previamente ocurrió el asesinato del niño de 15 años de edad, Karin Grech, con una carta bomba en 1977. Luego sucedió el asesinato de Raymond Caruana en un club del Partido Nacionalista en 1986. Pero ahí es donde la similitud se detiene.

La muerte de Caruana Galizia ha sido premeditada. Fue asesinada. Era el objetivo.

El blanco de la carta-bomba de 1977 fue Edwin Grech, que trabajaba en el hospital durante una huelga de la Asociación Médica de Malta. Nadie fue acusado.

Caruana, de 26 años, murió cuando alguien se detuvo y disparó con una ametralladora a través de la fachada del club del PN de Gudja. Murió en el acto y era un blanco muy improbable. En 1990, Nicholas Ellul, conocido como Iċ-Ċaqwes, fue acusado del asesinato, pero las evidencias nunca fueron mostradas. Murió de una sobredosis.

El horrible asesinato de Caruana Galizia es diferente y, sea cual sea el resultado de las investigaciones, lo que este país no necesita es un regreso a la década de 1980.

Las instituciones del país han estado fallando a su gente y sería muy difícil restablecer la confianza en ellas una vez que esté completamente perdida. El Gobierno parece tener todo bajo control pero nada está claro en un asunto que resulta muy político 

Cuando los Laboristas encontraron la sangre de Caruana en sus manos, su policía degenerada hizo lo impensable. De repente, salieron con sospechoso del asesinato, Peter Paul Busuttil, en un montaje increíblemente frustrado que convirtió a Busuttil, que murió hace unos meses, en un héroe nacional. Fue un intento desesperado por desviar la atención de un Gobierno que estaba sumido en la violencia política.

Lo último que necesita este país es repetir todo eso. Este Gobierno está al comienzo de su legislatura, la popularidad del primer ministro está en su punto más alto, la economía está en auge pero algo está podrido en el corazón, tan podrido que amenaza con llevarse todo por delante.

Las implicaciones de este crimen son enormes. Estos no son matones socialistas que aterrorizaron la isla a principios de la década de 1980. Este fue un asesinato asociado con la mafia. El desafío es mayúsculo para quien dio la orden. La pregunta es: ¿hay políticos involucrados?

El crimen se ha topado con la política en el asesinato de Bidnija en formas en las que este país nunca fue testigo. Para agravar el problema está el estado desordenado de la fuerza policial, cuyo jefe avisó de que no volvería al trabajo en caso de que los nacionalistas ganaran en las últimas elecciones. El Partido Nacionalista [oposición] ahora debe confiar en él.

El primer ministro, que es responsable del colapso institucional gradual en este país, ha tratado de desviarlo todo al pedir ayuda al FBI. Esa es una buena noticia que agregaría credibilidad y experiencia a las investigaciones. Solo podemos esperar que la policía tenga más éxito que en la resolución de la cadena de ataques con coche-bomba.

Hay mucho en juego en todo esto. Se está pidiendo a las instituciones del país que cumplan, que defiendan a los ciudadanos de la forma en la que hasta ahora han fracasado.

Comienza a sonar como a un Estado fallido.

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