Polonia y la II Guerra Mundial: La historia no es en blanco y negro

12 septiembre 2017 – VoxEurop

El primero de septiembre se conmemora el 78 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial ( en adelante IIGM). Aunque ha pasado mucho tiempo, las interpretaciones de los historiadores y comentaristas varían en muchos aspectos. El conflicto comenzó con la invasión de la Alemania nazi de Polonia, seguido por cinco años de áspera ocupación. Como resultado de la guerra y la represión alemana y soviética, más de 6 millones de ciudadanos polacos murieron (más una quinta parte de la población total).

VoxEurop presenta tres diferentes narrativas relacionadas con esta tragedia. En el primer artículo, el historiador italiano Lorenzo Ferrari describe las controversias que ha creado el recién Museo de la IIGM en Gdansk. El museo representa el sufrimiento de la población polaca relacionados con experiencias de la guerra de los europeos, mientras que las autoridades actuales mantienen que estas experiencias son incomparables, según el autor, esta posición resulta del discurso "nacionalista" del partido Ley y Justicia (PiS).

Aunque no estamos de acuerdo con la interpretación histórica del Gobierno de Beata Szydło, no compartimos la opinión del periodista italiano que considera al PiS como un partido con tendencias nacionalistas. Demasiado a menudo, como con razón ha indicado en su polémico artículo Bogdan Zalewski, un conocido periodista de RMF FM, la más grande estación de radio comercial de lengua polaca — se abusa del adjetivo "nacionalista" por los reporteros occidentales que describen la situación en Polonia.

Sin embargo, tiende a mitigar la realidad previa a la guerra, cuando escribe que 'la Endecja (Democracia Nacional) de Roman Dmowski' no es comparable al socialismo nacionalista alemán, es decir el nazismo, porque no tenía 'elementos totalitarios y criminales'. Sí, es difícil hacer esas comparaciones porque Endecja no llegó a gobernar nunca en Polonia, pero no significa que si lo hubiese hecho, no se hubiesen revelado estos 'elementos'. Tanto más porque muchos de los miembros y seguidores de Endecja se declaraban abiertamente antisemitas y se solidarizaban con el fascismo (basta leer los escritos de Jędrzej Giertych, uno de los ideólogos de Endecja).

La verdadera ironía del destino es que el Estado polaco mono-étnico, el sueño inalcanzable de ese partido, finalmente se convirtió en realidad como resultado de la agresión alemana, el Holocausto, los años de sufrimiento de la nación polaca y las traiciones políticas de los aliados.

En cuanto a la crítica del editor Zalewski con respecto de la actual exposición en el Museo de Gdańsk de la IIGM, es difícil considerarla como imparcial. El autor se refiere exclusivamente a las autoridades (Prof. Jan Żaryn, senador del PiS y Piotr Gliński, viceprimer ministro y ministro de Educación) y a los medios de comunicación relacionados con los gobernantes. Su texto está desprovisto de cualquier referencia a las opiniones y los argumentos expuestos por la oposición o publicaciones críticas del Gobierno (basta con mencionar los semanarios Polityka o Newsweek Polska o al diario Gazeta Wyborcza, así como el semanario católico Tygodnik Powszechny, que está tratando de mantener su distancia entre ambos campos políticos conflictivos). Por supuesto, como columnista, Zalewski tiene derecho a hacerlo. Este hecho, sin embargo, ilustra las profundas divisiones que han tenido lugar en la escena política polaca y en la mente de millones de polacos. La realidad de Polonia se ha convertido en blanca y negra, totalmente carente de cualquier tono de gris y lo único que parece contar es si uno está con o contra el PiS.

Bartosz Brzeziński, autor del tercer artículo, también parece estar cayendo en la trampa del enfoque selectivo cuando sostiene que la retórica anti-inmigrante del actual Gobierno se compara directamente al antisemitismo de entreguerras. Él exagera mucho al formular una tesis débil sobre que los políticos de extrema derecha en la Polonia de antes de la guerra, no encontraron resistencia cuando abiertamente pidieron la expulsión de todos los judíos de Polonia. Es cierto que el lema '¡Los judíos a Madagascar!' fue cantado en las manifestaciones de nacionalistas, que hubo ataques brutales de escuadrones de choque de la ONR (Campo Nacional Radical) a estudiantes judíos y que había ghettos en las universidades. Pero debemos recordar que esto se encontró con la oposición política del PPS (partido socialista polaco), del que venía Józef Piłsudski, padre de la independencia polaca, más allá de mencionar a comunistas y a los grupos políticos judíos tales como el Bund o Poalej Syjon.

En esto es también difícil ponerse de acuerdo con Brzeziński cuando afirma que 'La mayoría de los polacos miraba a otro lado' y 'pocos' salvaron a los judíos durante la IIGM. Si fueron un 'puñado', como sugiere el autor, no habría tantos árboles polacos en Jad Vashem para rendir homenaje a aquellos que ayudaron a la gente judía. Y sobre todo, no menciona el hecho de que en Polonia, a diferencia de los países de la Europa Occidental ocupada por Alemania, ayudar a los judíos era castigable con la muerte.

Aunque no estemos de acuerdo o aceptemos plenamente las tesis contenidas en estos tres artículos, hemos decidido publicar en nuestro sitio web sin cualquier intervención editorial, para que nuestros lectores, especialmente los lectores no polacos, pudieran obtener algún conocimiento de los muy variados puntos de vista sobre cuestiones que durante mucho tiempo delinearon las divisiones en nuestro país. Algunos pueden decidir que el texto del Sr. Zalewski es antisemita, otros que sus artículos son antipolacos, pensamos que los lectores de VoxEurop deben juzgar por sí mismos. Es mucho mejor cuando la discusión toma lugar en un espacio tan abierto en democracia como es la calle.

Foto: Gente huyendo de la ciudad en el puente de Poniatowski durante el cerco de Varsovia, en septiembre de 1939(http://karta.org.pl/wydarzenia/KOLORY_WOJNY__Oblezenie_Warszawy_w_barwne...)

Translated by Sandra Fernández

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