Tras las elecciones en el Reino Unido y en Francia: Una situación nueva en Europa

14 junio 2017
France Inter París

La crisis política en la que está embarcado el Reino Unido y la victoria anunciada del partido del pro-europeo Emmanuel Macron en Francia traen un nuevo aire que refuerza a Europa.

El Canal de La Mancha nunca ha parecido tan ancho. Frente al mandato popular que Theresa May no logró consolidar el 8 de junio, Emmanuel Macron lo ha conseguido refrendar 11 de junio y de forma espectacular.

 La una se eclipsa y tendrá muchas dificultades para permanecer al frente. Incluso con récord de abstenciones o no, el otro se hace con a los controles y, más allá de sus destino personal, eso significa dos cosas.

La primera es que el Reino Unido se hunde en una profunda y duradera crisis política, mientras que Francia quiere realmente, con claridad, pasar la página de años de estancamiento y relanzarse con un mejor pie. La segunda, más importante, es que este reinicio de Francia le proporciona un peso en Europa que el Reino Unido ha perdido doblemente, votando por el Brexit antes de rechazar, menos de un año después, el Brexit duro defendido por la May y por tanto encaminarse a las negociaciones de salida de la Unión sin conocimiento alguno de lo que querría conseguir, y evitar.

En tres días, todo acaba de cambiar por completo en Europa. Ya no hay más británicos instalados en el freno de la integración económica y política. Esos otros Estados miembros que no son favorables a la misma ya no pueden confiar en Londres. El equilibrio de poder se había ya cambiado en la Unión, pero desde el jueves, los soberanistas y la nueva extrema derecha difícilmente pueden decir que el Brexit sea el ejemplo a seguir, ahora que ni siquiera el propio Reino Unido no parece seguro de él.

No sólo los defensores de la unidad europea salen fortalecidos, sino que esto ocurre justo cuando un nuevo presidente francés tiene como ambición cardinal relanzar la Unión y en Alemania se adoptar la idea francesa de Europa como potencia, de una unión política que puede desempeñar un papel en la escena internacional.

Angela Merkel y Emmanuel Macron desean que esto suceda.

Sus consejeros y ministros tienen como consigna trabajar y para avanzar en nuevas propuestas comunes. Francia y Alemania convergen de nuevo en la misma disposición a tomar nuevas medidas para la Unión. París y Berlín podrían anunciar en un mes la creación de un fondo común para el primer esbozo de una defensa europea. Cuando franceses y alemanes alcancen una connivencia y acuerdo para que las cosas cambien, la situación cambiará, obviamente, pero eso no es todo.

Ahí está Trump, cuya imprevisibilidad anima a los europeos, a todos los europeos, no sólo Francia y Alemania, a ocuparse de sus asuntos por su cuenta. Está la nostalgia imperial de Vladimir Putin y el creciente caos de Oriente Medio, para instarlos a actuar con rapidez, tanto más en cuanto que no hay ya seguridad de la permanencia del paraguas protector norteamericano.

Todo cambia en Europa porque Gran Bretaña se ha auto-excluido y Francia vuelve a ella, y todo cambia en el mundo.

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