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  • Data journalism: Una nueva red europea de periodismo de datos

    VoxEurop
    31 marzo 2017

    Nos complace anunciar un nuevo proyecto de datos que dará impulso al periodismo europeo. En octubre de 2017, El European Data Journalism Network – EDJNet comenzará a producir, compartir y publicar contenidos informativos basados ​​en datos sobre asuntos europeos en Europa y más allá. Su objetivo es proporcionar a los medios de comunicación de toda Europa un contenido y un apoyo fiables y rigurosos y proporcionar al público en general herramientas editoriales valiosas para comprender mejor Europa.

    El contenido producido por EDJNet estará disponible gratuitamente a través de un sitio web multilingüe y de código abierto específico y en el propio sitio web de los socios de EDJNet.

    EDJNet ha sido creado por un consorcio de medios de comunicación europeos liderado por Osservatorio Balcani y Caucaso Transeuropa (Italia) y VoxEurop (Francia), en estrecha colaboración con otros tres medios – Alternatives économiques (Francia), Spiegel Online (Alemania), EUObserver (Bélgica) – y tres agencias de periodismo de datos – Journalism++ (Francia); Local Focusl (Países Bajos) y Journalism Robotics(Suecia). Ocho otros medios de comunicación – dos salas de redacción de periodismo de datos BIQdata en Gazeta Wyborcza en Polonia y Pod črto en Eslovenia) y seis destacados medios de comunicación (Askanews e Internazionale En Italia NRC Handelsblad en los Países Bajos, El Confidential /) En España, H-Alter en Croacia y Ouest-France en Francia) – ya participan como socios de EDJNet en esta amplia red. Estos socios tienen una audiencia potencial acumulada de 70 millones de espectadores mensuales únicos y la red estará abierta a nuevos asociados.

    EDJNet tiene como objeto:

    • Producir investigaciones basadas en datos, artículos en profundidad, historias explicativas y características, así como infografías, videos y reseñas cortas en hasta 12 idiomas.

    • Desarrollar herramientas automatizadas para incrementar la productividad de las salas de redacción para informar sobre temas europeos y preparar los recursos, herramientas, historias y noticias existentes para animar a los usuarios a seguir y cubrir los asuntos de la UE.

    • Proporcionar a los periodistas asesoramiento personalizado bajo demanda a través de su helpdesk y webinars.

    • Participar en la coproducción de noticias y compartir contenido con otros medios de comunicación a través de Europa mediante la creación de asociaciones editoriales y la sindicación de contenidos.

    El contenido será producido por socios individuales o conjuntamente por dos o más de ellos. El contenido será adaptado y localizado para adaptarse a las necesidades y hábitos de lectura de las audiencias locales.

    El proyecto recibirá una subvención de la Comisión Europea, pero EDJNet y sus miembros disfrutan de total independencia editorial.

    Los medios de comunicación interesados ​​pueden consultar www.edjnet.eu a partir de octubre de 2017.

    Mientras tanto, se pueden consultar más noticias en el sitio web de cada socio, y en # EDJNet.

    Contactos:

    Nicole Corritore

    Osservatorio Balcani e Caucaso Transeuropa

    Corritore@balcanicaucaso.org

    Gian Paolo Accardo

    VoxEurop

    Editor@voxeurop.eu

  • 60 aniversario del Tratado de Roma: No se puede jugar con la Unión Europea

    VoxEurop
    03 marzo 2017

    El clima actual resulta particularmente tenso y pensamos que nosotros, los ciudadanos, debemos tomar la palabra y hacer oír nuestra voz. Y por esta razón los alumnos del liceo franco-alemán de Friburgo (Alemania), han escrito y traducido este texto. Su llamamiento está apoyado por el consejo de delegados de los alumnos, por el de los padres y también por el cuerpo docente y la dirección del establecimiento escolar.

    "Dar un NO a la Unión Europea“ Muy bien, ¿y luego qué? ¿Nacionalismo ? ¿Exclusión y política de aislamiento? ¿Provocar el odio y cerrar las fronteras?

    Los movimientos antieuropeos se están haciendo más populares no solamente en Gran Bretaña sino también aquí donde estamos nosotros. Esto nos deja claro que el esceptismo contra Europa se ha convertido en una amenaza real contra los valores básicos del diario vivir de Europa. Pero ¿por qué tantos europeos se muestran, sesenta años después de su creación, tan críticos hacia uno de los más grandes progresos de la Historia?

    Que algunos de los 510 millones de los habitantes cuestionen la unión es totalmente comprensible. Pero no hay duda de que nuestra UE en este momento está incompleta y en un estado muy complicado.

    Ello aumenta la influencia de grupos de presión y deja de lado a los ciudadanos.

    La UE se describe como una sola unidad, pero de hecho no puede lograr mantener una política uniforme. La falta de una política estable hace que se dificulte la lucha contra las diferencias económicas y sociales entre los residentes de diferentes países, que crecen cada día más.

    No deberíamos recordar hacia donde conduce una Europa dividida y hostil, ¿o se trata de volver a ser quienes fuimos en la segunda mitad del siglo pasado?

    La Comunidad Económica Europea se creó hace 60 años con el deseo de garantizar y preservar la paz. Especialmente hoy en día, en un mundo incierto, donde miles huyen de la guerra y del terror, debemos aceptar un regalo tan valioso y protegerlo. Sería muy imprudente poner algo tan valioso en riesgo.

    La UE también protege la democracia, la libertad de prensa y también la libertad de expresión y religión. Estos son solamente una parte de los derechos inviolables de los europeos. ¿No es una enorme suerte poder vivir en un país donde los principios de libertad y libre determinación están consagrados en la Constitución?

    Todos los Estados miembros de la UE tienen que cumplir con las reglas democráticas, y los Estados que quieren entrar tendrán que proceder a las reformas tal y como la UE lo pida. De esta manera los valores democráticos serán difundidos.

    Dos de los aspectos los más importantes son la libre circulación de personas y la moneda única. Por supuesto no son perfectos, especialmente el euro, que es muy criticado. Hay que tener en cuenta que en la zona euro el cambio de moneda se elimina y por tanto sus comisiones asociadas. Las personas pueden viajar de un país a otro sin pasaportes o visados. El Acuerdo de Schengen, en el que la ley permite totalmente el paso entre fronteras sin ser detenidos no solo contribuye al crecimiento económico sino también al intercambio cultural y de este modo a la paz y al entendimiento de las diferentes culturas.

    Cuando escuchamos que en otros países quieren construir muros solo debemos mover nuestras cabezas para negarlo y mantener nuestras políticas, porque ya sabemos el resultado de estas decisiones con las cuales Europa ya estuvo familiarizada.

    Cuestionar la libre circulación de personas es un revés para la sociedad europea, tan libre y diversa.

    La UE no es perfecta, pero se mantiene en paz y seguridad. Criticar es legítimo pero destruir no.

    No podemos negar que las reformas y las innovaciones son necesarias para un mejor funcionamiento de la UE del futuro. Sin embargo solo podremos llevar a cabo estas reformas a través de la unidad y la solidaridad, no por el rechazo y con bloqueos.

    Ahora más que nunca es necesario mantener una UE firme y unida. ¿No es un privilegio que se le permita ver a sus vecinos como amigos? ¿Posibilitar el movimiento sin control de pasaportes o visados? ¿No volver a cambiar dinero al cambiar de país? Y, lo que es más importante aún, ¿poder vivir en paz?

    Para nosotros estos beneficios son de suma importancia al igual que muchas otras cosas de la UE. Aún así siempre habrá personas que pongan esto en tela de juicio.

    Estimados compañeros europeos

    ¡Somos pro-UE y lo decimos en voz alta!

    Estamos orgullosos por ser parte de esta Unión formada por 510 millones de habitantes con diferentes y diversas culturas.

    ¡Queremos intercambios sin fronteras o muros! Nuestra Unión Europea es un sinónimo de libertad, paz y seguridad.

    Queremos una Unión democrática, transparente y social.

    Y por eso, ¡necesitamos proyectos que unan!

    Estudiantes, padres y administración escolar del instituto franco-alemán de Friburgo, Alemania

    Viñeta de Claudio Cadei/Cartoon Movement

  • 2017, año electoral: Acepten el reto europeo

    VoxEurop
    10 febrero 2017

    La elección presidencial en Francia, las elecciones generales en los Países Bajos y en Alemania: 2017 es un año crucial para Europa. Por lo tanto, y para contrarrestar la ola populista que amenaza con acabar con ellos, los candidatos deben aprovechar la oportunidad para defender sus ideas sobre el futuro de Europa.

    En 2017 veremos elecciones nacionales en países de Europa. Cabe destacar que Francia y Alemania elegirán a sus futuros jefes de Estado y de gobierno. A la luz de estas próximas campañas electorales, instamos a los candidatos a que presenten sus propuestas sobre el futuro de Europa, en particular sobre el futuro de la Zona Euro y del Espacio Schengen.

    Los temas principales de las elecciones nacionales están demasiado estrechamente vinculados a la cooperación europea para que se mantenga en segundo plano.

    Por ejemplo, ya no es creíble considerar la configuración de grandes políticas económicas o sociales sin abordar la cuestión de Europa.

    Es inútil considerar el mantenimiento de la paz y la seguridad, o resolver los principales desafíos geopolíticos y migratorios de nuestro tiempo, sin hablar de Europa.

    Del mismo modo, no es realista considerar la lucha contra el cambio climático de manera eficiente y la protección del medio ambiente sin el apoyo de una Europa unida.

    Por último, pero no por ello menos importante, es inconcebible construir nuestra futura democracia sin escoger entre, por un lado, un retorno a naciones independientes similar a la década de 1930 o, por otro lado, caminar intencionadamente hacia una entidad federal europea directamente conectada con su los ciudadanos.

    ¡Nos atrevemos a construir Europa! O bien, abandonemos esta utopía por completo y nos vamos. Aparte de estos dos opuestos, no hay un medio sólido.

    Europa es actualmente disfuncional porque es un proyecto inacabado. Pero esto no significa necesariamente que Europa esté condenada a permanecer así, ¡al contrario! Si bien los enfoques intergubernamentales utilizados hasta ahora han alcanzado sus límites, el bien potencial de una Europa federal sigue siendo enorme y en su mayoría inexplorado.

    En un mundo inevitablemente globalizado, estamos presenciando una ola de populismo y la relativa impotencia de la política nacional a través de Europa. Este fenómeno está vinculado a la falta de coherencia, transparencia y perspectivas de Europa.

    Ahora nos encontramos en un punto de inflexión donde debemos poner fin a esto, ya las consecuencias adversas que ha traído.

    Por lo tanto, instamos a los líderes candidatos a abordar plenamente este tema durante los debates públicos previos a las elecciones.

    Sus conciudadanos deben escuchar sus propuestas de futuro, ya que debemos decidir juntos qué camino seguir en relación con un aspecto central de nuestras vidas: Europa.

  • Conferencia "A Soul for Europe": Se busca urgentemente…un alma para Europa

    VoxEurop
    20 noviembre 2016

    El título no podría ser más adecuado para expresar el momento de Europa y del proyecto europeo, amenazado en múltiples direcciones, bajo una inacabada crisis del euro, con deserciones como la del Brexit, con desacuerdos recientes sobre asuntos globales, como ha puesto de manifiesto el finalmente firmado tratado de libre comercio con Canadá…y con el corolario de la victoria de Donald Trump en las elecciones norteamericanas y su anunciada revisión del vínculo transatlántico. Un cúmulo de incertidumbres que nos hacen preguntarnos sobre la actualidad del proyecto europeo, su sentido, y las respuestas que debemos dar ante dichas amenazas.

    Y con ese propósito se celebró en Berlín el encuentro A Soul for Europe, los pasados días 8 y 9 de noviembre, auspiciado por la Fundación Allianz y por Berlin Zukunft Stiftung, reuniendo a representantes políticos, actores de la sociedad civil, periodistas y expertos, para debatir sobre el proyecto europeo y sobre qué ejes articularlo. La primera jornada se dedicó íntegramente a la discusión sobre el papel de las ciudades, agentes claves de la construcción europea. En la segunda,tres fueron los campos de discusión: La cultura como eje integrador, el fenómeno de la inmigración y cómo afecta a la identidad europea, y la construcción de la Europa de los ciudadanos desde abajo arriba. Destacados invitados como Ivan Krastev o Ulrike Guérot , concluyeron que resulta fundamental la participación ciudadana para la formación del "demos" europeo y entender y revitalizar el proyecto europeo y que por tanto hay que habilitar dichas vías de participación desde las instituciones. Un punto de vista apoyado por activos blogueros como Jon Worth.

    En el espacio Marketplace Europe se presentaron proyectos como vonkiezzukiez.eu (“De barrio a barrio”) que quiere poner en contacto los problemas que afrontan los barrios y ciudades de Europa para una discusión colectiva a nivel ciudadano pero también con los representantes públicos europeos. El proyecto Migration Matters pretende ofrecer al gran público la realidad de las migraciones bajo una estricta investigación, European Alternatives, que trabaja en pos de la “emergencia de un espacio politico transnacional que devuelva a los ciudadanos la capacidad de decisión”.

    La jornada fue clausurada por la intervención del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en su discurso sobre el estado de Europa, promovido por la fundación Konrad Adenauer. Juncker, que en las distancias cortas adquiere una dimensión más humana y menos mediatizada por su imagen pública, volvió a insistir en algo que debe ser comprendido por todos los implicados y afectados por el proyecto europeo. Así se manifestó: “leo con frecuencia que la Unión Europea es el mayor problema del continente europeo. Creo que lo contrario es lo cierto: que la Unión Europea es la única solución posible para que Europa sea capaz de sobrevivir en el mundo del mañana”.

  • El mapa político europeo: La socialdemocracia europea, víctima de su época

    VoxEurop
    05 octubre 2016

    Los partidos socialdemócratas languidecen en Europa. Y las causas de esta tendencia hay que buscarlas en las consecuencias de la crisis y a la emergencia de nuevos actores políticos con los que deben pugnar para conservar su tradicional lugar preponderante en la política.

    El momento es complicado para el centro-izquierda en Europa. En el Reino Unido, la etapa post-Brexit está siendo difícilmente administrada por un Partido Laborista en crisis de liderazgo. Jeremy Corbyn, su contestado dirigente, ha sido elegido en el reciente congreso del partido celebrado tras una larga guerra interna que explotó tras la victoria del Brexit. Tras el resultado, sus críticos le acusaron de haber hecho una tibia campaña a favor de la permanencia en la UE, frente a las ambigüedades de los conservadores y la irrupción de partidos populistas como el UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido, favorable a la salida del país de la UE), que le sustrajo buen número de votos entre sus tradicionales partidarios de clase obrera, con argumentos como la limitación de la inmigración para asegurar los puestos de trabajo.

    En España la crisis de gobernabilidad que afecta al país desde hace nueve meses, con la perspectiva de unas terceras elecciones a falta de acuerdo, se ve ahora acompañada por la crisis y la guerra desatada abierta en el seno del Partido Socialista (PSOE), entre el ex líder Pedro Sánchez, que se ha negado sistemáticamente a que su partido se abstenga y facilite un gobierno en minoría encabezado por el PP, e intentar una coalición alternativa con Podemos y otros partidos, y los críticos, cuya prioridad es la formación de gobierno en España, y que finalmente se ha impuesto forzando la salida de Sánchez

    En Francia François Hollande asiste impávido a un continuo descenso de su popularidad entre los ciudadanos y sus colaboradores van poco a poco abandonando un barco a la deriva. El último, Emmanuel Macron, su ministro de Finanzas. Al tiempo, resurge con fuerza la figura del expresidente Nicolas Sarkozy que promete a los votantes seguridad e identidad, frente a la fragilidad que siente Francia ante los ataques terroristas de los últimos meses y la crisis migratoria. En otros lugares, otro tanto de lo mismo. El alabado Matteo Renzi puede ver puesta en peligro su buena estrella con el referéndum constitucional que tendrá lugar próximamente.

    La socialdemocracia europea está de capa caída. Y esto, al margen de las explicaciones en clave interna, se debe a una tendencia que se manifiesta durante los últimos años, enmarcada en la crisis política de los partidos que han ocupado el centro político en Europa desde la II Guerra Mundial. La crisis económica tiene mucho que ver con ello; y su colofón en la crisis del euro, de la UE y de la idea europea. La emergencia de partidos alternativos, a derecha e izquierda, de tipo populista, xenófobo o en todo caso contestatarios del establishment, ha supuesto un duro golpe para los partidos socialdemócratas, que permanecían sólidamente anclados en la tradicional alternativa centro-derecha/centro-izquierda característica de la postguerra europea.

    La Unión Europea y sus decenios de paz en Europa resultaron del acuerdo tácito entre las fuerzas conservadores y los socialdemócratas. Resulta por tanto irónico que la socialdemocracia haya "muerto de éxito", una vez que el pacto del Bienestar fue asumido por la gran mayoría de países de Europa Occidental. Con la novedad además de que los partidos socialdemócratas se ven ahora obligados a competir por sus votantes tradicionales de clases medias y obreras, atraídos por los partidos emergentes a izquierda y derecha. Según Paul Mason, que escribe en The Guardian:

    la socialdemocracia se ha quedado sin recursos intelectuales para renovarse.Esa falta de recursos es a su vez producto de una incoherencia más profunda[...][el pensador húngaro-norteamericano Karl]Polanyi argumentaba que el capitalismo está formado por un “movimiento doble”: el impulso por liberar los mercados y el contraimpulso necesario para frenarlos y regularlos en el interés de la sociedad.La belleza de la idea de Polany fue que otorgó una justificación al centro izquierda de los ochenta para sobrevivir al fin de la clase trabajadora. En vez de “proteger a la clase trabajadora”, el objetivo de la socialdemocracia se convirtió en “regular el capitalismo por su propio bien”.La raíz de todos los problemas de la socialdemocracia de hoy es que desde 2008 ya no está claro cómo se logra eso.[…] Una vez roto el impulso primario del neoliberalismo, la socialdemocracia se tendría que concentrar ahora en acelerar la invención de lo nuevo. Pero no tiene los recursos necesarios para lograrlo. La mayoría de las élites socialistas y de las burocracias europeas están entrenadas para gestionar un capitalismo que ya no funciona.

    De lo que se trata ahora para los partidos tradicionales es de recomponer el mapa político y volver a ocupar un lugar preponderante en él. Para los partidos conservadores el camino es más fácil, puesto la tendencia de la época acompaña. El repliegue identitario y nacional y la apuesta por políticas continuistas son un paraguas para muchos votantes. Para los partidos socialdemócratas el panorama no está tan claro. Ante los partidos que emergen a su izquierda con fuerza, especialmente en el sur de Europa (Podemos, Syriza…), se deben replantear su compromiso con el "soft" capitalismo con el que han convivido (y convenido) desde la postguerra europea, en una época en la que el neoliberalismo y el capitalismo financiero se exhiben sin rémoras del pasado. Pero la dureza de la crisis ha hecho mella en muchos votantes, que ya no quieren comprar ese producto en las elecciones. Así que los socialdemócratas deben elegir, y competir: o renovar el compromiso histórico o romper a la izquierda. Y de ahí su crisis permanente durante los últimos tiempos.

  • Referendos en Europa: Cuando se juega a la democracia directa

    VoxEurop
    13 julio 2016

    Tras el resultado del referéndum celebrado el pasado 23 de junio en el Reino Unido, dicho país abandonará la Unión Europea. Una decisión que ha caído como un jarro de agua fría dentro y fuera de las fronteras británicas, y que pone de manifiesto los riesgos de las consultas directas a la población sobre asuntos de calado.

    El inesperado resultado del referéndum británico celebrado el pasado 23 de junio sobre la pertenencia a la Unión Europea, favorable a la opción del Brexit, ha puesto nuevamente sobre la mesa la conveniencia de celebrar referendos según sobre qué cuestiones se decide. Y esto especialmente en tiempos que viven una creciente agitación social y política en Europa.

    Ejercer la democracia directa es el último y más sublime escalón de la democracia. Pero quizá conviene ser algo maquiavélico en esta cuestión, y considerar su interés de fondo. En el fondo, los referendos que se celebran en los países de Europa para decidir sobre cuestiones europeas vienen a suplir el déficit democrático y representativo de la Unión. Los ciudadanos se rebelan contra decisiones que ven lejanas y que les afectan, y los políticos nacionales se erigen como hacedores de la voluntad popular, frente al presunto "diktat" de las instituciones europeas. Ya lo vimos en el de Grecia, luego en el de Holanda sobre Ucrania y ahora en el británico. Otros se anuncian a corto plazo, como en Hungría, para pronunciarse sobre la cuota de refugiados asignada al mismo por la Comisión Europea.

    Otros referendos se han celebrado, circunscritos a cuestiones identitarias, como el celebrado en Escocia sobre su independencia del Reino Unido, en septiembre de 2014, o el que se ha venido reclamando sobre Cataluña por la misma razón, su independencia de España, y el ensayo ilegal del mismo que tuvo lugar el 9 de noviembre de 2014. El contrapunto en Europa lo ofrece Suiza, habituada a la celebración regular de referendos sobre cuestiones muy específicas que afectan al día a día de los ciudadanos. Pero se trata sin duda de una excepción.

    David Cameron declaró resueltamente que el pueblo británico, educado en el parlamentarismo más antiguo de Europa, había hablado y que había que respetar su decisión. Mientras tanto, probablemente por dentro se estaría tragando las palabras que declaraba públicamente y la decisión que ha acabado con su carrera política y por la que pasará a la historia. Durante los días siguientes hemos asistido a manifestaciones para revisar dicha decisión y para la celebración de un segundo referéndum, promovido por los partidarios de la UE, que han cosechado más de 4 millones de firmas de apoyo en Internet hasta el momento. Un ejercicio de voluntarismo loable- la solicitud será debatida en el Parlamento británico el próximo 5 de septiembre-, pero con pocas posibilidades de éxito aparentemente y que deja una impresión amarga sobre cómo se ha conducido esta cuestión.

    Entrar en una espiral de referendos sobre cuestiones esenciales es un peligro en ciernes para los sistemas democráticos avanzados. Para estos últimos, ejercer la democracia directa es la forma más acabada de democracia, y por tanto su culminación. Pero sobre esa base están confluyendo los movimientos nacionalistas y populistas que han crecido al calor de la crisis en los últimos años. Unos y otros apelan a que “hable el pueblo” sobre las cuestiones esenciales que afectan a la vida nacional. Sin embargo, es la democracia representativa y no la asamblearia la que se ha desarrollado modernamente en Europa. La que quiere que sus representantes políticos tomen decisiones responsables y decidan por los intereses mayoritarios de la población.

    Los referendos se están convirtiendo en el perfecto instrumento para que el político oportunista de turno maneje a su antojo a la opinión pública hacia sus propósitos. Porque para celebrar la fiesta de la democracia directa se debe partir de diversas premisas: que el ciudadano maneje una información completa sobre la materia (cuestión manifiestamente ausente en el referéndum británico, a tenor de las últimas informaciones publicadas, en las que el "miedo a la inmigración masiva" fue manejado como argumento fundamental en el campo de los que defendían el Brexit), que la campaña a favor de las dos opciones- porque un referéndum supone una decisión en base a sí o no- sea conducida de manera objetiva y ausente de presiones (algo que no estuvo presente de manera alguna en la consulta ilegal catalana), y que exista la convicción de que sobre la cuestión sobre la que el pueblo se pronuncia no podrá volver a ser planteada en “al menos una generación” (hecho que tampoco está claro ni en el referéndum británico ni en el escocés-una vez que los escoceses votaron mayoritariamente por permanecer en la UE-). Es decir, tres puntos que deben ser decisivos para que un gobernante active efectivamente este resorte democrático hasta las últimas consecuencias.

    Como hemos insistido, el fenómeno creciente de la celebración de referendos en Europa quizá tiene mucho que ver con el déficit democrático de la UE y la falta de representatividad de su sistema, carente de una relación directa y visible entre representantes y representados. Y aquí la Unión Europea es fruto y víctima de la propia voluntad de los Estados, que juegan con una ambigüedad calculada, culpando a la UE de una falta de resolución que no es más que la que ellos mismos imponen. Avanzar hacia un sistema europeo más representativo, más fundamentado en elecciones directas de sus representantes, en la que los ciudadanos europeos sientan cercanía con aquellos que los representan, podría ser un freno a esta espiral de referendos nacionales que puede poner en riesgo y acabar con el proyecto europeo.

    La otra opción posible, dicho sea de paso, es dar la palabra a los ciudadanos europeos para que, precisamente, se pronuncien en referéndum, y de manera simultánea, sobre el tipo de Unión Europea que quieren, más que sobre si desean que su país se quede o abandone la Unión. Para que por fin sepamos si sus deseos están cerca o lejos de lo que piensan los políticos en Bruselas, y si quieren algo más parecido a una unión económica y aduanera, el statu quo del que disfrutamos, o avanzar hacia un modelo federal desde el punto de vista político. Sería el gran homenaje a la democracia directa europea. Pero para ello me remito a las condiciones necesarias para celebrar un referéndum, y los diez años de crisis económica -incluyendo el fiasco de la eurozona- le harían un flaco favor a Europa.

    Ilustración de Cadei/CartoonMovement

  • Brexit y los medios de comunicación: Un periódico para el 48 por ciento

    VoxEurop
    11 julio 2016

    En apenas diez días, un periódico semanal para los votantes anti-Brexit ha sido lanzado en el Reino Unido. Su objetivo es proporcionarles un "análisis en profundidad del proceso del Brexit, sus consecuencias y evolución, así como una celebración de la vida y la cultura europea."

    Un nuevo semanario apareció en los quioscos británicos el 8 de julio: The New European. Aunque comparte nombre con periódicos con sede en Bruselas y con grupos de reflexión, el periódico se dirige específicamente al 48% que votó por permanecer en la Unión Europea en el referéndum del pasado 23 de junio.

    The New European es una publicación del grupo Archant con base en Norfolk, que planea publicar cuatro números inicialmente. "El interés del lector decidirá si dura más de un mes. La distribución se centrará en áreas fuertemente favorables a la permanencia en la UE, como Londres y el sur-este, Liverpool y Manchester ", informa The Guardian.

    "The New European proporcionará un análisis en profundidad del proceso del Brexit", dice el sitio del periódico ", sus implicaciones y su evolución, así como una celebración de la vida y la cultura europea con las contribuciones de algunos de los periodistas más respetados y líderes de opinión del Reino Unido y Europa ".

    "The New European no está alineado con las viejas divisiones políticas sino con el entusiasmo y el amor hacia Europa" -esto último ser bastante inusual en el Reino Unido, aunque la manifestación masiva del 30 de junio en Londres mostró que en realidad hay bastantes personas que todavía valoran que el Reino Unido sea miembro de la Unión Europea.

    Fue el entusiasmo y la ira de los "Remainers" y su evaluación crítica de la forma en que la prensa británica cubrió la campaña del referéndum – y la UE en general – lo que impulsó al editor a pensar en "un producto impreso que refleje claramente los valores del 48 por ciento ", afirma el editor de la publicación y director de contenidos de Archant, Matt Kelly. En su opinión, contaban sólo con "Un par de periódicos tradicionalmente percibidos como a la izquierda de la política británica, pero ambos parecieron poco comprometidos con la causa de la permanencia hasta los últimos momentos de la campaña, lo cual resultó – evidentemente visto desde ahora – demasiado tarde ".

    Después del referéndum, añade Kelly,

    el sentido de consternación ha continuado sin ningún signo de que vaya a desaparecer. El hecho de que los partidarios del abandono no sepan cuál es el plan ahora se suma a la sensación de que se trata de una herida autoinfligida de proporciones gigantescas.

    La inusual iniciativa de lanzar un periódico impreso sin ningún tipo de investigación de mercado se ha logrado gracias a la esperanza de vida a corto plazo que se espera de The New European, y al hecho de que los lectores ya existan: es el 48 por ciento.

  • Aumentar la seguridad en Europa: Más medidas no suponen mejores resultados

    VoxEurop
    02 mayo 2016

    La promesa de más seguridad a raíz de los últimos ataques terroristas llevó a los países europeos a tomar acciones individuales contra las libertades civiles y las libertades básicas, mientras que los ciudadanos piden un enfoque europeo común y salvaguardar los valores esenciales de Europa.

    A Albert Einstein se le atribuye haber dicho: "La definición de locura es hacer la misma cosa una y otra vez, pero esperando resultados diferentes”.

    Esto, de hecho, es lo que se siente poco después de los trágicos sucesos que tuvieron lugar en Bruselas a finales del mes pasado. De manera similar a la reacción de los responsables europeos a raíz de los ataques terroristas devastadores en París en noviembre de 2015, cada iniciativa política es ahora una nueva promesa para más seguridad.

    Nuevas fronteras y divisiones en Europa han surgido, y se prevé un enfoque más práctico para los datos personales de los ciudadanos. Controles excesivos y largas colas en las fronteras son una realidad cotidiana. La Directiva sobre el registro de nombres de pasajeros (PNR) ha recuperado su impulso y asegurado los votos necesarios después de haber sido rechazado dos veces por el Parlamento Europeo por motivos de falta de proporcionalidad entre las medidas de seguridad propuestas y los derechos de los ciudadanos.

    Los políticos euroescépticos están utilizando esta situación de manera oportunista mediante el inicio de referendos y de promesas de una vida más segura para sus ciudadanos a través de la perspectiva de abandonar la Unión Europea. Una evaluación detallada del impacto de las medidas propuestas, de las promesas a la sociedad, o de los derechos y las libertades fundamentales se echa en gran parte en falta.

    Sin embargo aunque parezca extraño, la sensación de repetición que padecen los ciudadanos europeos que están siendo testigos de cómo sus políticos reciclan las mismas medidas populistas, al tiempo que se les promete un resultado diferente no resulta fácilmente apreciable. Parece como si los europeos compartiesen una visión diferente de la situación y sus políticos están perdiendo nuevamente la perspectiva.

    Una reciente encuesta de la Fundación Bertelsmann en materia de protección de fronteras y de la libre circulación (enero de 2016) revela que el 79% por ciento de los europeos considera a la libertad de movimientos de gran importancia, y que debe ser defendida a toda costa.

    El hecho de que este sea el derecho más preciado de los ciudadanos europeos no es ninguna noticia, y el Flash del Eurobarómetro sobre ciudadanía de la UE (octubre de 2015) lo confirma, mostrando que el 71% de los europeos cree que la libre circulación de personas dentro de la UE aporta un beneficio económico para su país (4 puntos porcentuales más que en 2012).

    La restauración de las fronteras y la reducción de los derechos y las libertades civiles en contra de una mayor seguridad no es lo que los europeos desean. Por otra parte, aquellos que lo han vivido a través de los regímenes comunistas al otro lado del telón de acero, saben bien que tal promesa no ofrece efectos positivos, sino que ofrece un gran potencial para dar lugar a la "locura".

    De acuerdo con la encuesta de la Fundación Bertelsmann, la mayoría de los europeos piensa que los políticos deberían defender los derechos de los ciudadanos europeos en la actual crisis, mediante un enfoque común.

    Este es particularmente el caso respecto a la crisis de la migración, como se muestra por una encuesta llevada a cabo por el Parlamento Europeo en septiembre de 2015, y otros. Con el fin de crear un enfoque europeo común, los responsables europeos deben garantizar el estado de derecho mediante la aplicación efectiva de las herramientas que ya tienen a su disposición y llevar a cabo eficientemente las acciones siguiendo el mandato de los ciudadanos europeos.

    El intercambio de información es una parte crucial del control de fronteras para que sea eficaz y coordinada y en aplicación de la ley. El Sistema de Información de Schengen (SIS) desempeña un papel central como una plataforma para el intercambio de información con el fin de rastrear a sospechosos de terrorismo y de los medios de transporte utilizados para el terrorismo y el crimen organizado. Un informe reciente de la Comisión Europea identifica las lagunas y las graves deficiencias en la aplicación del acervo de Schengen. Este informe incluye la falta de legislación y los procedimientos en algunos Estados miembros fundadores de la UE en esta materia, lo que dificulta su capacidad de procesar las alertas y aprovechar la estructura de seguridad existente.

    Por sorprendente que tal hallazgo pudiera parecer, muestra claramente la necesidad de una mejora urgente -tanto de la capacidad a nivel nacional como la cooperación internacional- en el espacio de libertad, seguridad y justicia.

    Hasta que los Estados miembros hagan los deberes correctamente y demuestren que el uso efectivo de los instrumentos ya existentes no es suficiente para hacer frente a los retos actuales, la adopción de nuevas medidas relacionadas con la seguridad en detrimento de los derechos y libertades fundamentales no debería siquiera discutirse. Por otra parte, es muy difícil que los ciudadanos entiendan el razonamiento que hay detrás de algunas de las "soluciones" propuestas a estos problemas.

    El hecho de que la policía belga no pueda detectar a condenados por violación de la libertad condicional al volver de Siria, de alguna manera conduce a la perspectiva de tener que volver a compartir los datos personales de todo el mundo a bordo de un avión. Simplemente por el hecho de que a la policía le costase cuatro meses averiguar en una base de datos nacional la dirección de la casa donde se escondía el terrorista más buscado en Europa después de los ataques de París, la libre circulación y los derechos cívicos se desechan. Uno no puede dejar de preguntarse si es realmente adecuado introducir nuevas medidas, si las ya existentes aún no se están aplicando correctamente.

    La transformación de las reglas excepcionales de limitar la libre circulación, a una regla más general va en contra de la voluntad de los ciudadanos europeos y del mandato dado por ellos a los responsables europeos a través de los Tratados. Por otra parte, en términos de valores y en relación con el futuro de Europa como un espacio de prosperidad, la libertad, la seguridad y la justicia, es la receta para el desastre final.

    Viñeta por Tjeerd Royaards/CartoonMovement

  • 8ª Conferencia Europea de Ciudades Sostenibles: Wolfgang Teubner: “Las ciudades deben tener una voz fuerte en los procesos europeos que definen los marcos de acción local”

    VoxEurop
    12 abril 2016

    A falta de pocas semanas para la 8ª Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles (Bilbao, 27-29 de abril), Wolfgang Teubner, Director Regional para Europa de ICLEI, comparte sus reflexiones sobre este evento para abordar el futuro del desarrollo sostenible local en Europa. La Conferencia evidencia la necesidad urgente de acciones por parte de los gobiernos locales.

    ¿Cuál es la relevancia de la 8ª Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles en el escenario europeo y mundial actual?

    En un mundo en proceso de urbanización, las ciudades son actores clave para la implementación de los marcos globales para el desarrollo sostenible, principalmente la Agenda 2030 de las Naciones Unidas definida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y el Acuerdo sobre el Clima de París. Ambos marcos abordan implícitamente los límites de los recursos mundiales y piden una transformación social masiva. Al mismo tiempo, las ciudades sienten el impacto de la crisis económica y financiera en Europa, así como la presión de la crisis de los refugiados que revela una crisis más amplia de la Unión Europea. Por lo tanto tenemos que ver cómo se pueden abordar de forma conjunta, y a nivel local, las transformaciones necesarias y la crisis europea, basándonos en una sociedad civil altamente comprometida, con el fin de volver a construir una Europa sostenible e inclusiva.

    ¿De qué manera ayudará el evento a dar forma al futuro del desarrollo urbano sostenible en Europa?

    En la Conferencia se debatirá sobre el potencial de vías nuevas e innovadoras para abordar estas cuestiones desde una perspectiva de ciudad y sobre cómo estas pueden ser apoyadas por los marcos internacionales y europeos. Se presentarán nuevas ideas, se compartirán buenos ejemplos que las ciudades ya tienen en marcha y se realizarán talleres in situ en el País Vasco, que es una región faro, un buen ejemplo en materia de transformación.

    ¿Cuáles son los resultados esperados de la Conferencia?

    Esperamos una declaración firme, un documento en el que se señalarán las nuevas vías hacia una transformación urbana y social. La Conferencia también supondrá un nuevo impulso para aquellas actividades que las ciudades europeas realizan de forma conjunta y compartida. Asimismo, la Conferencia solicita un marco normativo más favorable proveniente de los niveles superiores de gobierno. Tal vez más importante aún, esperamos que sea un espacio en el que se compartan una gran cantidad de ideas nuevas y prácticas que sirvan de inspiración y guía para los políticos y los profesionales de las administraciones y gobiernos locales que desean participar activamente en sus ciudades.

    ¿Por qué los gobiernos locales necesitan tener una voz en el desarrollo sostenible?

    En Europa, casi el 75% de la población vive en las ciudades y la tendencia a la urbanización aún no ha terminado. Las ciudades planifican y desarrollan las infraestructuras y los servicios para la mayoría de la gente y, por lo tanto, tienen un gran impacto en los estilos de vida y en las opciones sostenibles de sus habitantes. Sin embargo, las ciudades no pueden hacerlo solas, y necesitan el apoyo de los niveles nacionales e internacionales que deben respaldarlas en sus esfuerzos. Por lo tanto, las ciudades tienen que tener una voz fuerte en los procesos nacionales, europeos e internacionales que definen los marcos de acción local.

    ¿Existe un modelo europeo de sostenibilidad urbana?

    Sobre la base de la larga historia de la urbanización en Europa que data de la Edad Media, se puede decir que existe un modelo europeo de ciudades que suele ser compacto, con vecindarios peatonales con uso mixto, con un centro claramente definido. También hay algunas ideas y principios compartidos sobre la base de marcos comunes como la Carta de Aalborg, los Compromisos de Aalborg, la Carta de Leipzig, el marco de referencia para las ciudades sostenibles e incluso el Pacto de los Alcaldes, pero no está claro si esto lleva a un único modelo europeo per se. También vemos grandes diferencias culturales y económicas entre las ciudades del noroeste de Europa y del sureste de Europa. Creemos que, en base a principios comunes y objetivos compartidos, los modelos y formas pueden y, tal vez incluso, deben ser diferentes.

    ¿Qué se ha hecho hasta ahora en Europa en el ámbito y qué se debería hacer?

    En primer lugar, hago referencia de nuevo a los marcos mencionados anteriormente. Cabe mencionar también el Premio a la Capital Verde Europea, que hace referencia a un tipo de modelo de ciudad sostenible, así como las ciudades inteligentes (Programa de Iniciativa Empresarial e Innovación) y otros varios proyectos. En el pasado, la mayoría de las propuestas tenían un enfoque de planificación centrado en los métodos participativos, como se muestra de forma exitosa en los miles de procesos de Agenda 21 Local. Ahora es el momento de las acciones transformadoras, y para ello se necesita una participación aún más cualitativa por parte de la sociedad civil, mejor descrita como codiseño y cocreación. También tendremos que considerar un nuevo tipo de participación financiera y económica, sobre todo de la clase media urbana, como se ha demostrado en la transición energética y en la agenda urbana de cuestiones alimentarias. Así, también se contribuirá a reducir la brecha que emerge entre los ciudadanos y los actores políticos en muchos países.

    Fotografía: Max Thabiso Edkins/ICLEI

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  • Coaliciones en Europa: La excepción española (II)

    VoxEurop
    24 febrero 2016

    Comentaba en mi entrada anterior algunas de las excepciones españolas dentro del panorama y la evolución política en Europa. Las previsiones se han cumplido milimétricamente y ahora es el tiempo de las coaliciones y alianzas, otro aspecto en el que España también es una excepción, poco acostumbrada por su tradición política a algo que forma parte regularmente de la práctica política de otros países europeos.

    Han transcurrido ya más de dos meses desde las elecciones generales del 20 de diciembre, y todavía en España no hay Gobierno.Hemos asistido a múltiples idas y venidas de unos y otros, a interminables discusiones, a claras negativas, a amagos de acercamientos. Pero de momento nada hay. Parece que la novedad de un Gobierno en coalición es demasiado grande para la talla política de los partidos. El tiempo se agota y se acerca el límite legal establecido para la formación de Gobierno. A falta de ello, se deberán convocar nuevas elecciones, de las cuales las encuestas más recientes no auguran grandes cambios respecto a las anteriores. Por tanto se plantea una discusión a calendas griegas.

    En el caso de España se dan algunos factores aparentemente ausentes en otros países de Europa que están más acostumbrados a esta práctica política. En un primer momento se evocó el "momento italiano" de la política española, una vez roto el tradicional dominio del bipartidismo, característico del último período democrático y con la fragmentación del mapa político en múltiples partidos. Luego se ha impuesto la discusión entre entre un “Gobierno a la alemana” (coalición de liberales y socialdemócratas) y un “Gobierno a la portuguesa” (coalición entre socialistas y comunistas) parecen ser las alternativas evocadas localmente. La derecha y el centro-derecha se escoran con claridad por la primera. La izquierda, por la segunda.

    En Europa, países como Alemania tienen una cierta tradición en el establecimiento de Gobiernos de coalición, como el actual de Angela Merkel, entre los socialdemocrátas del SPD y los conservadores de la CDU/CSU. También Bélgica, por razones ligadas a su estructura federal. Pero igualmente otros como Grecia, sometida recientemente a una gran presión política para formar Gobiernos de coalición, o Italia, que hizo en el pasado casi caso de estudio sus interminables coaliciones gubernamentales. En el Reino Unido los Liberales-Demócratas de Nick Clegg (¿alter ego de Albert Rivera?) fueron a la postre un fiasco y quedaron condenados a la práctica desaparición tras las últimas elecciones.

    En España la tradición democrática reciente no ha sido amiga de coaliciones. Solamente de mayorías absolutas o relativas amplias, que solamente necesitaban de partidos nacionalistas para completar los escaños necesarios (con el consiguiente precio político pagado por ello durante muchos años). El “aporreamiento” al contrario, ejercido por los partidos mayoritarios, el PP y el PSOE, durante muchos años, ha hecho mella y aleja y dificulta las discusiones. Y ello a pesar del rápido acuerdo que se produjo con motivo de la reforma constitucional para la limitación del déficit, una demanda que venia de Europa. Nuevamente, fenómenos ligados y entendidos en lógica política interna, como la corrupción o el hastío ciudadano por la “vieja política” no facilita al acercamiento de estos partidos.

    La “nueva política” intenta ejercer su papel. El caso de Ciudadanos, abierto a apoyar indirectamente a Gobiernos de uno u otro signo (pero no a apoyar la continuidad de Rajoy) parece más claro que el de Podemos, instalado en un mesianismo y en un cúmulo de exigencias de imposible cumplimiento e imposición. Al menos de momento.

    La otra cuestión propia a España es la territorial, que aquí enlaza directamente con la imposibilidad de formación de un Gobierno de izquierda, como sí ha sido el caso de Portugal. Podemos ha hecho bandera de la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña, cuestión innegociable e inasumible para el PSOE, a pesar de su vaga propuesta de reforma constitucional en sentido federal.

    Tenemos por tanto pocas facilidades para la formación de un Gobierno estable a la alemana – la corrupción y la falta de regeneración que representa Mariano Rajoy para Ciudadanos y el alejamiento atávico entre los dos grandes partidos, de lo que han hecho gala durante años- o a la portuguesa- la cuestión territorial, escollo para el encuentro entre PSOE y Podemos, pero también para la participación de Ciudadanos en un hipotético gobierno de izquierda-. Las últimas noticias adelantan la posibilidad de un Gobierno socialista con apoyo de Ciudadanos y quizá puntualmente de Podemos. El Partido Popular votará en contra de la investidura de Pedro Sánchez. Pero la posibilidad de un Gobierno en solitario basado en “abstenciones” o apoyos puntuales en decisiones específicas parece una perspectiva demasiado frágil para darle algo tipo de credibilidad a largo plazo.

    En la viñeta: Mariano Rajoy (PP) a la izquierda, Pedro Sánchez (PSOE), a la derecha, por Kap, publicada en La Vanguardia. Kap ha recibido el premio a la mejor viñeta europea publicada en 2015, convocado por Press Cartoon Europe