Euro: Draghi entierra el modelo social europeo

27 febrero 2012
La Tribune París

Mientras el BCE se prepara para extender un nuevo cheque de 500.000 millones de euros a los bancos, su director ha afirmado sin rodeos que, para salir de la crisis, los países endeudados en exceso no tienen otra alternativa que aplicar una política de austeridad extrema. Según La Tribune, son declaraciones sorprendentes, pero necesarias.

"El modelo social europeo ha muerto". Ningún presidente de un Banco Central había hablado jamás con tanta rotundidad de la crisis que atravesamos. Las declaraciones realizadas por Mario Draghi, el sucesor de Jean-Claude Trichet, en la larga entrevista que concedió al Wall Street Journal el viernes 24 de febrero, son tan bruscas por lo que implican, que no podría haberlas realizado en otro lugar que no fuera en la "biblia" de las finanzas mundiales. Incluso Jean-Claude Trichet medía más sus palabras cuando intentaba explicar a los pueblos europeos lo que les esperaba.

Según Mario Draghi, exbanquero de Goldman Sachs y nueva figura de comendador de la moneda en Europa, salvar el euro tendrá un precio elevado. En su opinión, no hay "escapatoria" posible a la aplicación de políticas de austeridad muy duras en todos los países endeudados en exceso y esto implica renunciar a un modelo social basado en la seguridad del empleo y en una redistribución social generosa.

Ese modelo en el que Europa ha basado su prosperidad desde la Segunda Guerra Mundial ha desaparecido ("has gone"), estima Mario Draghi, que recuerda al periodista del Wall Street Journal la fórmula del economista alemán Rudi Dornbusch: "Los europeos son tan ricos que pueden permitirse pagar a la gente por no trabajar".

Como una Margaret Thatcher actual

La declaración del jefe del BCE podría parecer una provocación, días antes de que el Banco Central renueve un segundo cheque de 500.000 millones de euros a los bancos que el miércoles 29 de febrero pedirán prestado el dinero que el BCE ha destinado a salvar el euro. Con tales declaraciones, ¿cómo escapar a la creciente crítica de que el sistema está sacrificando a los pueblos para salvar a los bancos?

Los argumentos expuestos por Mario Draghi son incontestables: todo retroceso en las ambiciones de los programas para eliminar la deuda pública provocará una reacción inmediata de los mercados, que aumentarán los tipos de interés pagados por los Estados, con lo que será más difícil, si no imposible, la recuperación de las finanzas públicas. Es lo que ha sucedido en Grecia y está a punto de ocurrir en Portugal, España e Italia.

Mario Draghi como es evidente menciona en sus declaraciones el calendario electoral europeo. En abril en Grecia, en mayo en Francia y en la primavera de 2013 en Italia, los pueblos votarán para elegir su destino.

Al explicar al estilo de una Margaret Thatcher actual que independientemente del resultado del voto, los Gobiernos elegidos no tendrán otra alternativa que aplicar políticas de austeridad extrema, realizar reformas estructurales del mercado laboral y desmantelar un poco más su modelo social, el presidente del BCE anuncia claramente lo que está por venir.

Las opciones de los exempleados de Goldman Sachs

Y que nadie le diga que la tregua actual en los mercados significa que la crisis ha acabado. La prueba de que no es así la tendremos el miércoles 29 de febrero, cuando los bancos acudan al BCE para obtener el apoyo sin el cual el sistema financiero no puede sostenerse.

Sin la transfusión de los bancos centrales, en Estados Unidos con el Quantitative easing [QE, reducción casi a cero del tipo de referencia] de la Reserva Federal y en Europa con la operación de financiación a largo plazo [LTRO] del BCE, todo se hundiría. Incluso China ha tenido que salir al auxilio de sus bancos con dificultades. Bienvenidos al cruel mundo del "QE world".

Con esta postura tan dura, Mario Draghi hace un llamamiento a la concienciación. En su opinión, más vale pasar por una purga severa y por reformas estructurales inmediatas para recuperar la confianza de los mercados que vivir diez años terribles bajo su presión.

Es por lo que ha optado Mario Monti en Italia, hasta ahora con éxito, ya que en cien días este exempleado también de Goldman Sachs ha logrado sacar a su país del ojo del huracán, cambiando como nunca la imagen de Italia. Esta lección también se aplica a los demás países.

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