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Diplomacia: Van Rompuy, desconocido en Washington

14 abril 2010
De Standaard Bruselas

Los líderes mundiales en la cumbre sobre seguridad nuclear en Washington, el 13 de abril de 2010. El primero empezando por la izquierda es Herman Van Rompuy.

Los líderes mundiales en la cumbre sobre seguridad nuclear en Washington, el 13 de abril de 2010. El primero empezando por la izquierda es Herman Van Rompuy.

En la cumbre sobre seguridad nuclear celebrada en Washington el 12 y el 13 de abril, Barack Obama no ha mantenido ningún encuentro personal con el presidente del Consejo Europeo, lo que pone de manifiesto la falta de reconocimiento de éste en la escena internacional. Pero según De Standaard, debemos ser pacientes, al menos de momento.

Tenemos la prueba definitiva: Herman Van Rompuy no detendría el tráfico en Washington. Y lo que es peor aún: en la cumbre sobre seguridad nuclear celebrada el 12 y el 13 de abril, no se le ha considerado digno de un pequeño encuentro con Barack Obama, ni siquiera de un apretón de manos. Para los europeos, se trata de un nuevo caso para autocompadecerse. Primero, Obama rechazó asistir a la cumbre Unión Europea-Estados Unidos en Madrid el mes de mayo. Posteriormente, no invitó a ningún representante de la UE para firmar el tratado START III sobre desarme nuclear la semana pasada en Praga. Y ahora, otro desplante más.

La UE, único bloque regional presente en Washington

Sin embargo, los europeos podrían ver las cosas de otro modo: el presidente estadounidense ha invitado a esta cumbre a 46 representantes de diferentes países, a los dirigentes de la Naciones Unidas, a los dirigentes de la Agencia Internacional de la Energía Atómica y a Herman Van Rompuy. Éste último era el único que representaba a un grupo regional de países, lo que es también un reconocimiento del carácter único de la UE. En ninguna otra parte del mundo existe un grupo de Estados con una integración tan profunda y que goce de tanto éxito.

Pero la cumbre no era una reunión con fines sociales. Obama quería tratar los asuntos pertinentes y aprovechar el tiempo. Por ello tampoco era muy lógico organizar reuniones bilaterales. Se ha recompensado a Kazajistán, Suráfrica y Ucrania por haber renunciado a sus armas nucleares. A otros países como Turquía, Jordania, India y Pakistán les preocupan los conflictos en los que se encuentra implicado Estados Unidos o en los que Estados Unidos desempeña la función de mediador. En lo que respecta a China, existen contenciosos importantes que enfrentan a Obama con su homólogo Hu Jintao sobre las sanciones contra Irán y sobre la devaluación de la moneda china.

Angela Merkel recibida personalmente

En cuanto a la UE, la cooperación con Estados Unidos es óptima y estrecha y no hay ninguna otra tensión importante. Pero lo que realmente se ha visto mal es que Obama haya recibido personalmente a Angela Merkel y no al "presidente" europeo. Sin duda tenía mucho de qué hablar con la canciller alemana: Irán, Oriente Próximo, Afganistán y la eliminación de las armas nucleares tácticas en Alemania.

Van Rompuy únicamente puede hablar en nombre de la UE si el Consejo Europeo le confiere la potestad para ello. Dicho de otro modo, Van Rompuy debe conseguir que los 27 jefes de Estado y de gobierno lleguen a un consenso sobre un número máximo de asuntos. Para ello se necesita tiempo y no hay que olvidar el hecho de que sólo ocupa su puesto hace cien días. El Tratado de Lisboa entró en vigor el 1 de diciembre y las nuevas instituciones aún no tienen experiencia. Además, el Tratado no es precisamente un ejemplo de claridad. Incluso en el seno de la UE se siguen dando palos de ciego, porque las competencias y las funciones de los nuevos puestos aún no están definidas claramente. Las interpretaciones del Tratado a veces llevan a confusión. Sobre todo en lo que respecta a la cuestión nuclear, las funciones son imprecisas en el ámbito jurídico. Hay quienes estiman que Van Rompuy claramente tiene potestad y se remiten al tratado Euratom y a la política europea sobre seguridad de materias nucleares. En cambio, otros piensan que ni siquiera se ha llegado a definir un punto de vista común.

Washington se pierde en la construcción institucional europea

"No es de extrañar que los estadounidenses observen en qué dirección sopla el viento antes de actuar", estima Hendrik Vos, profesor en la Universidad de Gante. Según los diplomáticos europeos con puestos en Washington, el gobierno estadounidense aún no ha encontrado su camino en la nueva construcción institucional de la UE. João Vale de Almeida, el nuevo embajador de la UE en Washington, sabe por lo tanto qué le queda por hacer.

Van Rompuy "no tiene potestad jurídica. Pero como presidente del Consejo Europeo, el Tratado estipula que representa a la UE en el extranjero", opina Vos, "Tiene peso suficiente para hablar en nombre de la Unión, incluso sin potestad". Si al final de su mandato Van Rompuy debe seguir contentándose con un apretón de manos del presidente estadounidense y con una breve intervención pública en lugar de una entrevista, habrá fracasado. Y además, Europa tendrá motivos para preocuparse, por la importancia que le dan los estadounidenses a las buenas relaciones.  

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