Medios de comunicación: Este artículo se autodestruirá

6 diciembre 2012
Der Spiegel Hamburgo

El 7 de diciembre se publica el último número del Financial Times Deutschland. El Frankfurter Rundschau, por su parte, es insolvente. En opinión del bloguero Sascha Lobo, es la consecuencia de una tendencia de fondo: la información se convierte en un flujo y los artículos fijos en el tiempo se quedan obsoletos.

"Don’t shoot the messenger", dice un refrán inglés. "No maten al mensajero". Es más fácil de decir que de hacer. En Alemania parece que ha comenzado la desaparición de la prensa impresa y afecta tanto a la izquierda (el Frankfurter Rundschau) como al centro (el Financial Times Deutschland), tanto a la prensa de las élites (la revista Impulse [dirigida a los empresarios]) como a la prensa popular (la revista de estilo de vida Prinz, [que a partir de 2013 sólo estará disponible en su versión web]).

Ha surgido un acalorado debate sobre los orígenes de este fenómeno y sobre las lecciones que debemos aprender de él. A menudo se cuestionan los modelos económicos, el impreso y naturalmente el de Internet, y no tanto el modo en el que ha cambiado la información en sí misma, ya sea en la web como en papel.

La información estática en el centro de la crisis

Como telón de fondo, se observa una tendencia que no sólo es imputable a Internet. La historia de las tecnologías es una historia de la fluidificación de la información: la humanidad aspira claramente a hacer del planeta un flujo, y por lo tanto a considerar el aforismo griego "panta rhei" (todo fluye, todo está en movimiento), no sólo una constatación, sino una exhortación.

Lo más irónico es que los periódicos impresos, que surgieron a comienzos del siglo XVII, han desempeñado una función decisiva en esta fluidificación, al hacer que la información fluyera más rápidamente que con los libros que se utilizaban hasta entonces. Después surgió la digitalización y la interconexión.

Tanto en la prensa impresa como en Internet, la información escrita aparece en forma de artículos, lo que responde a un hábito de consumo. Pero quizás sea algo que esté cambiando, ya que el público también espera en este sentido una fluidificación. La noticia debe dar la impresión de que está informando en directo. En el núcleo de esta crisis sin duda no se encuentra el papel impreso, sino la información estática, el artículo fijo en el tiempo.

Los medios impresos que parecen sufrir menos son aquellos que evitan esta presión de la fluidificación, alejándose de la información pura. La revista impresa Landlust, considerada un éxito, trata temáticas que la mantienen alejada de la actualidad tradicional. The Economist, cuyas versiones web e impresa sirven de modelo, despacha la actualidad mundial en unas líneas en su edición impresa. El resto de la revista se compone de análisis, de reportajes de fondo y de artículos de opinión. Es decir, son contenidos que ayudan a comprender el flujo de información en lugar de fijarlo en un instante determinado en forma de noticia.

Independientemente del medio utilizado, el artículo de información ya no se puede conformar con describir el mundo. En Internet también se percibe una creciente fluidificación de la información, que anuncia el fin del inexorable artículo de actualidad al que estábamos acostumbrados. La actualidad no soporta el inmovilismo.

El sentimiento fugaz de estar informado

En este contexto, tanto en las ediciones impresas como en la Web, publicar un artículo de actualidad fijo en el tiempo equivale más o menos a proyectar una obra de teatro en el cine: una transposición literal que no explota lo suficiente las infinitas posibilidades que ofrece el medio. Los días en los que la actualidad se alborota, se recurre a los "flujos o canales de noticias". Es la prueba de que, incluso actualizado, el artículo tradicional no es la forma más adaptada para informar de un flujo de información, sobre todo en un momento en el que se está informando de un asunto candente.

Y más en un momento en el que la duración de la sensación de estar informado no supera los minutos, sino que es de unos segundos. El mismo concepto de los canales de actualidad, en los que la información se presenta en orden cronológico inverso, demuestra que obedecen a otras leyes y satisfacen otras necesidades.

El fin de las instantáneas de actualidad es inminente y es el mal que sufren los medios de comunicación que se habían especializado en ellas, tanto en formato web como impreso. Una vez que Barack Obama "tuitea" él mismo su victoria en las elecciones, la información puramente fáctica de su victoria resulta un tanto parca.

Si bien la interpretación de la aparente crisis de la prensa como una crisis de la información, como el fin de las noticias fijas, puramente fácticas, en forma de artículos, no desemboca en análisis totalmente inéditos de esta problemática, sí es cierto que implica consecuencias muy amplias.

Un formato tradicional caduco

Para los diarios impresos, implica mantenerse al margen de ámbitos en los que la necesidad de una actualización constante es más imperiosa que en otros: dejar las noticias instantáneas de actualidad y favorecer la comprensión del lector. Resulta difícil determinar si esto funcionará a diario. En este caso no es tanto el papel lo que se pone en duda, sino más bien el funcionamiento de los diarios que se han especializado en la transcripción de noticias instantáneas.

Pero surge una cuestión aún más apasionante: ¿qué incidencia tiene en la información digital la necesidad imperiosa de fluidificar la información? Quizás nos acerquemos a una fractura. La información adoptará la forma de un flujo que hará que el formato tradicional del artículo se quede obsoleto. Este flujo actualizado se completará con explicaciones, contextualizaciones, análisis, historias, en forma de artículos actualizados continuamente, a los que el flujo siempre podrá hacer referencia. La información del futuro se compondrá de reportajes en directo y de archivos actualizados permanentemente sobre los pormenores de la actualidad. Entre los dos, ya no habrá más espacio, una situación de la que el papel no es el principal responsable.

Es inútil disparar al periodista: de todos modos, podría ser perfectamente su último trabajo.

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