Cooperación: El dinero de la UE beneficia a los corruptos

21 diciembre 2012
De Standaard Bruselas

Cartel informando sobre los peligros de la corrupción en Uganda: "La corrupción es mortal.¡Paradla!"
Cartel informando sobre los peligros de la corrupción en Uganda: "La corrupción es mortal.¡Paradla!"

Según el Tribunal de Cuentas Europeo, resulta casi imposible comprobar cómo invierten los países en vías de desarrollo el dinero de ayuda de la UE. Ahora que se ha descubierto en Uganda un importante escándalo de fraude sobre la ayuda de la UE, los comentaristas en Kampala se preguntan por qué los donantes europeos siguen destinando dinero a un país corrupto.

Timothy Kalyegira quiere darle un consejo muy sencillo a su Gobierno: que roben todo el dinero procedente de las ayudas que puedan. Si los países europeos “no tienen nada mejor que hacer con el dinero de sus contribuyentes que dárselo a un Gobierno con un historial demostrado de corrupción”, entonces “es lógico” que las autoridades corruptas se gasten el dinero en casas y en coches caros.

Timothy Kalyegira es un conocido comentarista político de Uganda. Expone con frecuencia su opinión en el diario independiente Daily Monitor. El comentario sarcástico de Kalyegira es una reacción a uno de los mayores escándalos sobre la ayuda en este país.

La Unión Europea, Gran Bretaña, Irlanda, Dinamarca, Noruega y Alemania han [suspendido sus ayudas de 225 millones de euros a Uganda](http://www.irishtimes.com/newspaper/breaking/2012/1204/breaking25.html. Así responden los países donantes al robo de al menos 10 millones de euros que debían destinarse al norte de Uganda, un área en vías de recuperación tras un conflicto armado. Ahora exigen que se devuelvan dichos fondos, como condición para proseguir con su programa de ayuda.

La parte de culpa de los países europeos

Los comentaristas, los periodistas y los lectores de la prensa en Uganda han replicado con desprecio, ridículo e incredulidad. Está claro que la responsabilidad recae ante todo sobre las autoridades de Uganda que se han embolsado el dinero, pero ¿no tienen parte de culpa los países europeos? Siguen donando a un Gobierno que en demasiadas ocasiones ha demostrado su inclinación a robar los fondos de los donantes. “En cierto modo”, comenta Kalyegira, los Gobiernos europeos acosados por la recesión “preferirían ver a sus propios ciudadanos dormir en la calle y depender de los bancos de alimentos” que ver a los africanos arreglárselas sin la ayuda occidental.

Los fondos robados en Uganda debían servir de apoyo presupuestario, es decir, es un dinero que se transfiere directamente a un Gobierno. La idea subyacente es que los países receptores son los más indicados para determinar dónde es más necesaria la ayuda. Además, el apoyo presupuestario fomenta la credibilidad en la política, al menos en teoría. En los años noventa, Uganda fue el primer país que recibió apoyo presupuestario del Banco Mundial. El presidente Yoweri Museveni fue así recompensado por su política de estabilización macroeconómica. Mientras, Museveni lleva 27 años gobernando el país y los escándalos de fraude están a la orden del día.

El hecho de que el apoyo presupuestario no siempre tiene el efecto deseado se confirmó el martes cuando Karel Pinxten, hablando en nombre del Tribunal de Cuentas Europeo, realizó una serie de comentarios sobre los 1.600 millones de euros que la UE prometió destinar el año pasado para ayudas de este tipo. "Una vez que se transfiere el dinero, desaparece de la vista", comentaba Pinxten. "Es un riesgo que ya no queremos asumir".

Pocos ugandeses se creen estas palabras. Después de todo, los donantes siguieron con el apoyo presupuestario a pesar de que se robaran fondos de Community of Nations and the Global Fund, una organización que lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria.

Relación neo-colonial de dependencia

"Sabemos que la ayuda occidental no tardará en reanudarse", comenta Kalyegira. “Entonces, nuestros ministros podrán volver a comprarse coches de lujo, llevar a sus mujeres y a sus amantes de compras por Occidente y construir centros comerciales en Kampala". Eso explica el desvergonzado consejo de que roben el dinero: si los donantes hacen oídos sordos, entonces tendrán que ver las consecuencias.

Joachim Buwembo, otro comentarista, escribió que estaba satisfecho con el Gobierno ladrón de Uganda. Porque si prosigue con estas prácticas, llegará un momento en que Occidente no tendrá otra opción que detener definitivamente la ayuda al desarrollo y entonces acabará la relación “neo-colonial” de dependencia. Otra ventaja extra, escribe Buwembo, es que puede producirse un descenso en la corrupción. Sencillamente porque habrá menos que robar.

Los representantes del norte de Uganda, a quienes estaban destinados los fondos robados, no desean que las ayudas se acaben totalmente. A diferencia de los comentaristas en la prensa de Kampala, sí se benefician del dinero, al menos en teoría. Aunque no ponen objeciones a que se suspenda la ayuda hasta que se procese a los ladrones.

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