Guerra de Irak: WikiLeaks : ¿verdad o caza de la exclusiva?

25 octubre 2010
Presseurop

Con la publicación de más de 400.000 documentos en la página web de WikiLeaks y en varios diarios, podemos conocer más sobre lo que ocurrió en Irak. Pero para parte de la prensa europea, el método empleado es digno de crítica.

Después de Afganistán, Irak. El 23 de octubre, el sitio web WikiLeaks, seguido por los diarios New York Times, Spiegel, Le Monde y Guardian, publicó más de 400.0000 documentos secretos del ejército estadounidense sobre su presencia en Irak desde la invasión de 2003.

"Es la guerra día a día, vista desde la calle, desde el puesto fronterizo y relatada de forma lapidaria y sin reparos por el soldado redactor", señala Le Monde. "Es la explicación de la banalidad de la violencia en este tiempo de guerra y de ocupación". El diario francés reconoce que "los informes tan sólo reflejan una verdad fragmentada". No contienen "nada sobre el arresto del dictador derrocado, Saddam Hussein. Y nada sobre la muerte del jefe de Al-Quaeda en Irak, el jordano Abu Mussab Al-Zarkaui".

WikiLeaks no es neutral

Por su parte, Der Spiegel, recuerda en su portada que después de 100.000 muertes, "sigue sin haber paz", y se pregunta: "¿Todo eso merecía la pena?". Sin embargo, matiza Volkskrant, estos documentos "completan la historiografía de la guerra en Irak, aunque no será necesaria una reescritura completa de la historia. Desde este punto de vista, el interés de la primicia de WikiLeaks es por lo tanto limitado".

El diario neerlandés, al igual que una gran parte de la prensa europea, también se muestra bastante crítico con la acción del sitio dirigido por Julian Assange. "Para el sitio de las revelaciones un tanto oscuras, la publicación de información delicada parece haberse convertido en un fin en sí mismo", acusa Volkskrant. "Wikileaks afirma que garantiza el anonimato de sus fuentes" pero "publica los nombres exactos del personal de seguridad iraquí [por lo que ha cometido infracciones] y de este modo corre el riesgo de sufrir represalias. Por lo tanto, Wikileaks se toma en cierta medida la justicia por su mano".

"WikiLeaks se preocupa ante todo de la revelación de una sola parte: las fuerzas que intentan extirpar la tiranía en Irak, en lugar de las que pretenden restaurarla", acusa The Times. El diario londinense se lamenta de que "en ninguna parte de la autopromoción egoísta de Wikileaks se encuentra una opinión sobre lo que hace la organización por la nación iraquí ni sobre lo que espera lograr. Esta organización no adopta una conducta neutra que sirva al interés público. Sus miembros son partidistas e intervienen en las cuestiones de seguridad de las democracias occidentales y sus aliados, con una falta censurable de consideración por la vida humana".

Un servicio a la democracia

Por otro lado, el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung se preguntasi esta publicación en masa "es la ‘verdad sobre la guerra’ anunciada durante tanto tiempo o simplemente un récord absurdo". "Con 400.000 documentos, nuevos aliados y una enorme repercusión mediática se plantea la pregunta de saber cómo va a continuar Wikileaks", señala el diario conservador, que recuerda que también se ha criticado a Wikileaks por su práctica "de basarse principalmente en fuentes estadounidenses y bloquear las contribuciones de denunciantes anónimos, haciendo que el sitio se encuentre inaccesible durante meses".

A pesar de todo, estima Berliner Zeitung, "Wikileaks presta un servicio a la democracia", porque ésta se enfrenta de manera crítica a sus horas más sombrías. "Por otro lado, en China el gobierno teme el anuncio de la creación de un WikiLeaks local". Para el Financial Times, "los gobiernos deberían darse cuenta de que no pueden hacer frente a la revolución de la información que ha generado WikiLeaks. La tecnología hace que sea cada vez más difícil proteger a la población de las consecuencias de los conflictos armados. Atrás queda el tiempo en el que se podían ocultar los horrores".

"Una mayor transparencia podría dificultar la participación en la guerra. Pero esto quiere decir que la opinión deberá soportar las exigencias de las guerras que acepta", previene el diario económico. Esta opinión la comparte en Dinamarca el diario Politiken, para el que "la decisión de entrar en guerra, y no hablamos de una guerra defensiva, es tan seria y puede tener consecuencias tan horribles que es necesario poder someterla a prueba en todos los niveles".

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