Letonia: Riga, el paraíso de los hipsters

21 junio 2013
Die Welt Berlín

El "Kanepes Kultural Centrs", una de las direcciones de moda de la capital letona.
El "Kanepes Kultural Centrs", una de las direcciones de moda de la capital letona.

Olvídense de Barcelona, Londres o Berlín: la ciudad báltica es el nuevo destino de moda de los hipsters de toda Europa.

Resulta sorprendente la cantidad de muebles vintage que han logrado meter en este pequeño y estrecho café. El "Bufete" apenas tiene 15 metros cuadrados, pero posee 20 lugares para sentarse, en sofás y sillones de los años setenta. Por los altavoces se escuchan temas de Depeche Mode mientras que el pabellón de un gramófono divisa la sala. En ella se encuentran bustos, fotografías de los años cuarenta, libros, revistas, floreros y relojes antiguos.

Dos clientes han dejado la bicicleta en mitad de la sala. El café se sirve en tazas de flores, unos todoterrenos blancos pasan por delante de la ventana. Al otro lado de la calle se ve un inmueble gris de la era soviética. No es habitual que los turistas se desvíen hasta aquí, pues la mayoría se contenta con la Riga antigua y sus edificios Art Nouveau, sus iglesias y sus casas de fachadas con entramados de madera.

Maris y Péteris acaban de salir de la oficina y saborean una cerveza en el umbral soleado del "Bufete". Estos dos jóvenes son periodistas en un programa de telerrealidad en la capital letona. Responden al perfil que tenemos de los hipsters, pero puntualizan: "No somos hipsters de verdad", señala Maris riéndose. "De hecho, desde este año, aquí todo el mundo se ríe de los hipsters. Antes ni siquiera existía la palabra".

Pantalones pitillo y bicicletas de piñón fijo

En Riga, los hipsters además tienen ordenadores Apple, se desplazan en bicicletas Fixie [de piñón fijo], llevan pantalones pitillo y gafas de sol grandes. Y como se puede comprobar, cambian la imagen de la ciudad. En los últimos meses se han multiplicado las aperturas de bares, cafés y pubs entre los edificios antiguos destartalados o en su interior. Parece que estamos en el barrio berlinés de Prenzlauer Berg justo después de la caída del Muro: un lugar rebosante de ideas.

Los podemos encontrar bares incluso en el tejado de un centro comercial: el "Terrace Riga" abrió sus puertas en mayo de 2011. Así, una multitud de bares y cafés se instalaron en los tejados de la ciudad, ofreciendo a los clientes una vista sobrecogedora desde cualquier lugar en el que se sienten, o casi. Sólo hay que saber qué nos espera al subir hasta el octavo piso de la "Galleria Riga", porque en invierno, el tejado se convierte en pista de patinaje.

Al igual que en Barcelona, Londres y Berlín, aquí también todo el mundo toca sin cesar las pantallas de su smartphone. Mientras los DJ encienden por fin los platos, alguien instala un puesto de kebabs. La noche puede empezar.

Sin noches con turistas borrachos

Katja y Monta recomiendan el "KKC". Estas dos jóvenes, estudiantes de humanidades en Riga, hablan inglés sin acento y conocen los distintos lugares y tipos de noche que ofrece la ciudad. El "KKC", siglas equivalentes a "Kanepes Kulturas Centrs", abrió sus puertas hace sólo unos meses en un viejo edificio de madera deslucido de dos pisos, que ahora es el lugar imprescindible donde se citan las mentes creativas; hace las veces de discoteca, de bar, de salón de té y de sala conciertos.

Katja y Monta también se burlan de los hipsters, aunque ellas mismas parezcan serlo. "Lo bueno de esta nueva moda es que hay cada vez más gente que va en bicicleta por Riga. Hoy tenemos incluso carriles bici que están muy bien", se alegra Katja.

"Y además, otra cosa buena", añade Monta, "es que también hay discotecas fuera de la ciudad antigua. Antes, teníamos que compartir lugares con los turistas borrachos, porque no había gran cosa para elegir. Hoy tenemos nuestros bares en la ciudad moderna. Pero también hay cada vez más lugares dedicados a la cultura, a las exposiciones, a las lecturas y a las obras de teatro".

Una copa en el “Chomsky”

Un enorme león negro con la cabeza hacia abajo preside la pared del "KKC". Kanepes quiere decir "cannabis" en letón, pero es una coincidencia, porque el bar no debe su nombre a esta droga, sino a Davis Kanepes, su fundador.

En realidad, Davis es cineasta. Estudia en Riga y trabajó en Roma antes de regresar a su país. "Esta casa estaba esperando a que alguien la restaurara. Antes era una escuela de música. Eso quiere decir que en cada una de estas salas se interpretó música durante 15 años. Pero estaba en ruinas y la restauramos nosotros mismos". Hoy, este local nunca se vacía, la cola delante del bar es tan larga, que obstruye el acceso al piso. Cientos de personas se divierten, beben y pasan el tiempo.

"Regresé de Londres porque tenía la impresión de que allí ya no pasaba nada nuevo en el ámbito cultural. Aquí, en Riga, todo está cambiando", explica Davis. "Cuando iba a la facultad en bicicleta en Riga, hace seis años, los ciclistas nos saludábamos, porque éramos muy pocos. Hoy, la bicicleta es un objeto de veneración. ¡Es genial!".

Son las dos de la mañana y el "KKC" está a rebosar. Monta y Katja se van a beber una última copa a "Chomsky", llamado así como Noam Chomsky, el intelectual estadounidense de izquierda.

"Este sitio es aún más decadente", advertían Maris y Péteris cuando hablaron de este bar por la tarde. La luz es muy tenue, el retrato de Chomsky, pintado en tinta negra, nos observa desde la pared. Hay cerveza endulzada con manzana y se escucha una música suave. Un grupo de jóvenes disfruta de un vino en los sofás, riéndose hasta el amanecer.

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