Cumbre de la OTAN: Volver a los fundamentos

4 septiembre 2014
Revista 22 Bucarest

La OTAN : “¿Quién me ha despertado?”
La OTAN : “¿Quién me ha despertado?”

La primera gran reunión de la OTAN desde que estallara la crisis ucraniana comienza el 4 de septiembre en Newport, en un ambiente de tensión. Los países de Europa Central y Oriental exigen que la Alianza reaccione ante una Rusia que parece no tener ningún escrúpulo a la hora de amenazar a Occidente. Extractos.

La cumbre de la OTAN de Newport (Gales), los días 4 y 5 de septiembre, tiene muchas posibilidades de ser histórica. En efecto, se trata de la primera gran reunión de la Alianza desde que Rusia se anexionara Crimea y desestabilizara Ucrania, asestando así un duro golpe al statu quo de la seguridad europea. La pression constante de la Russie sur le flanc Est de l'Union européenne, le changement forcé des frontières en Europe, ainsi que les troubles au Moyen-Orient et en Afrique du Nord, sont à l'ordre du jour de la réunion.

Con ocasión de esta cumbre, convendría que el Artículo 5 del Tratado de Washington [en virtud del cual, atacar a un país miembro de la OTAN equivale a atacar a todos los demás] se volviera creíble y la Alianza volviera a encontrar su razón de ser: la defensa del territorio. Pero ¿volverá a ser una cumbre repleta de grandes declaraciones, de conceptos ambiguos (del tipo "defensa inteligente"), de eslóganes carentes de fundamento ("logremos más con menos")? ¿Se caracterizará esta cumbre por la reafirmación del objetivo (mínimo, pero imposible de lograr) del 2% del PIB de los países miembros destinado a la defensa? ¿O bien se tomarán por fin durante esta cumbre decisiones valientes, como el despliegue de bases y de unidades de la OTAN en el flanco oriental, o incluso la elaboración de mecanismos para responsabilizar a los Estados?

Los mensajes enviados hasta ahora indican que las próximas decisiones respetarán el Acto Fundador OTAN-Rusia, [según el cual, la OTAN afirma no adoptar una política de estacionamiento permanente de fuerzas importantes en los territorios de los países miembros], a pesar de las presiones de los países bálticos, de Polonia o incluso de Rumanía, que preferirían que se adoptaran medidas simbólicas destinadas a aumentar la fuerza de reacción de la OTAN.

Train Basescu, el presidente rumano, se ha apresurado a advertir que si bien está a favor de una acción para lograr un equilibrio de los recursos militares de la Alianza en el territorio de la UE, no piensa apoyar “una disminución de los recursos del flanco oriental [Polonia, Rumanía], para que aumenten los recursos destinados a los países del Norte [los países bálticos]”. Pero ¿Rumanía será realmente capaz de bloquear el Consejo del Atlántico Norte si las medidas favorecen al flanco del Norte?

En la “Nueva Europa”, tienen las cosas claras: atrás quedó la época "del fin de la historia", del Woodstock geopolítico, del intento a toda costa de reactivar las relaciones con Moscú. Rusia ha infringido casi todos los principios fundadores de la seguridad europea. La situación de Ucrania en 2014 y la de Georgia en 2008 han recordado que no se ha extinguido en absoluto la antigua cultura estratégica de las esferas de influencia, de la soberanía limitada, de la agresión difusa y del revisionismo territorial. Y todo ello a pesar de los veinte años de consolidación de interdependencia económica entre Europa y Rusia.

La OTAN debería volver a sus fundamentos, a aquello que la consagró en abril de 1949: la defensa colectiva. Sería conveniente aportar credibilidad al artículo 5 del Tratado de Washington, multiplicando las bases y las fuerzas de la OTAN en el flanco oriental. Pero para ello habría que replantearse el Acto fundador OTAN-Rusia. Antiguamente, el compromiso consistía en fortalecer el flanco expuesto [a las amenazas rusas] desplegando rápidamente fuerzas militares. Pero ahí está el problema: la Alianza no cuenta con capacidad para responder a una "blitzkrieg" [una guerra relámpago].

Traducido por Sara Fernández

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