Justicia Social en Europa: “La recuperación no llega a todo el mundo”

29 noviembre 2016 – SGI news (Gütersloh)

Según el último Índice de Justicia Social realizado por la fundación alemana Bertelsmann Stiftung, la participación social aumenta en Europa conforme el mercado laboral se recupera. Aún así, mucha gente está aún en riesgo de pobreza, así lo alertan los autores del Índice de Justicia Social de 2016 en esta entrevista.

El índice se basa en datos cualitativos y cuantitativos recopilados por la fundación alemana Bertelsmann Stiftung dentro del marco de su proyecto “Sustainable Governance Indicators” [Indicadores sobre Gobernabilidad Sostenible]. El Índice de Justicia Social compara los 28 Estados miembro de la UE en seis dimensiones: prevención de la pobreza, educación igualitaria, acceso al mercado de trabajo, cohesión social y no discriminatoria, salud, así como justicia intergeneracional. Revela que dentro de los países de la UE hay una gran diferencia a la hora de crear una sociedad verdaderamente inclusiva.

El nuevo Índice de Justicia Social de la fundación alemana Bertelsmann Stiftung muestra un ligero aumento de la justicia social en la Unión Europea en su conjunto. ¿Se vuelve Europa más justa?

Daniel Schraad-Tischler:Sí, en ciertos aspectos sí. Este año el Índice de Justicia Social muestra que el nivel de justicia social en la Unión Europea no ha continuado bajando tal y como lo ha hecho en los últimos dos años, sino que hemos visto ligeras mejoras. Parece que se ha parado la tendencia negativa de los últimos años. Eso ya en sí mismo son muy buenas noticias. Sin embargo, al mismo tiempo, también se aprecian muchos acontecimientos preocupantes.

¿Cuáles?

Daniel Schraad-Tischler: Solo en cinco de los 28 Estados miembros la participación social ha vuelto a los niveles que había antes de la crisis financiera de 2008 (en Alemania, Reino Unido, Luxemburgo, Polonia y la República Checa). Además, existe todavía un gran salto entre la Europa del norte y la del sur. Si bien es cierto que algunos de los países de la Europa del sur que sufrieron duramente la crisis, como es el caso de España, empiezan a dar signos alentadores de que están recuperando su base económica. Pero si se presta atención a la situación social, todavía es desastrosa para mucha gente, especialmente para los jóvenes. Lo mismo ocurre en Grecia. Por lo menos en Italia el mercado laboral ha mejorado algo. En conjunto, no obstante, la diferencia entre Europa del norte y del sur, sigue siendo enorme.

Christof Schiller: Además también hay un gran salto entre generaciones. Los jóvenes todavía tienen menos oportunidades a la hora de participar que los mayores. Los europeos de más edad tienen menos riesgo de pobreza que al que estaban expuestos hace un par de años, mientras que los jóvenes tienen más riesgo. Resulta muy preocupante. El desempleo juvenil se ha convertido en estructural, particularmente en la Europa del Sur. Aunque hay lugares, como en los Estados bálticos, en los que no se ha manifestado esta tendencia general. Los mayores estaba en un riesgo de pobreza por encima de la media, y ese riesgo ha aumentado durante el último año, mientras que los jóvenes tenían un riesgo mucho menor de pobreza y ha disminuido. También se ha producido un pequeño aumento del riesgo de pobreza entre los mayores en Alemania.

Daniel Schraad-Tischler: Además, hemos visto que en los últimos años se produce un aumento del riesgo de pobreza entre las personas con trabajo a tiempo completo en la mayoría de los países de Europa. La creación de empleo tiene fuerza, pero las personas con trabajo a tiempo completo tienen más riesgo de pobreza ahora. El crecimiento no está llegando a todos. No debería ser así. Es un reflejo de que los mercados de trabajo están divididos y de que más gente en el sector de los salarios bajos se ha quedado atrás en los últimos años. Ahora mismo no podemos decir si se trata de una tendencia a largo plazo porque en Alemania, por ejemplo, todavía no se puede predecir el impacto del nuevo salario mínimo. Sin embargo, esta tendencia que hemos observado en los últimos años ya es preocupante de por sí.

¿El aumento general de oportunidades para participar entre los ciudadanos de la UE se trata de un fenómeno cíclico?

Daniel Schraad-Tischler: Es difícil decir en este momento hasta qué punto el desarrollo que estamos viendo en justicia social en Europa es un giro auténtico y estable en la tendencia o si simplemente se trata de una flor de un día que desaparecerá en cuanto la economía se debilite. Apreciamos ligeras mejoras en los mercados de trabajo de Europa. Aún si está tendencia se estancase, hay muchas razones para creer que el nivel de justicia seguiría aumentando. A fin de cuentas, la recuperación económica es muy débil en muchos países europeos y podría deteriorarse rápidamente como resultado de perturbaciones externas como una nueva crisis bancaria.

¿Cuáles son los países europeos con mayores dificultades en relación al derecho de participación social en este momento?

Christof Schiller: España es uno de los grandes perdedores este año, especialmente porque todavía no se ha abordado el gran problema de la igualdad intergeneracional. Rumanía y Bulgaria, por otro lado, hace años que no salen bien paradas. Sus resultados no muestran un marcado descenso en el índice de este año, simplemente no están dando los pasos necesarios para mejorar.

Daniel Schraad-Tischler: El grupo que ocupa los primeros puestos ha sufrido un declive continuado, concretamente en el mercado de trabajo. Finlandia ocupa todavía el segundo puesto pero su situación en términos relativos ha empeorado. Tiene un alto desempleo juvenil y problemas con la política de integración. En concreto, ha fracasado a la hora de integrar a los refugiados en el mercado laboral. Suecia es todavía uno de los países con más éxito si se compara a escala internacional, pero allí también los inmigrantes tienen muchas menos oportunidades para participar.

¿Qué países tienen mejor puntuación en términos de oportunidades para la participación social?

Christof Schiller: El modelo nórdico es el que más éxito tiene en Europa, a pesar de que recientemente ha mostrado que tiene algunas deficiencias. Sin embargo, está todavía muy por delante de la República Checa, Países Bajos, Austria y Alemania, que también se recogen en el índice. Está por ver si el modelo nórdico es el que se seguirá marcando los estándares en Europa en los próximos años. Los países nórdicos han empezado a mirar a Alemania, concretamente en lo que se refiere al mercado laboral. Aún así, en conjunto, Alemania no está sacando todo el provecho a su potencial. Teniendo en cuenta su fuerza económica, debería poder distribuir mejor los logros en prosperidad que afecte a toda la sociedad alemana. Deberíamos también ver más avances en términos de movilidad social.

¿Cómo afecta la crisis de los refugiados al desarrollo de la justicia social en Europa?

Christof Schiller: No cabe ninguna duda de que el tema de la integración de los refugiados ha contribuido a la polarización política. Cada vez más políticos y partidos populistas utilizan los enfrentamientos en relación a la distribución para defender sus propios intereses. No podemos predecir totalmente cuál será el impacto que el flujo de refugiados tendrá sobre la justicia social en Europa. No obstante, una cosa es segura, en los años venideros el tema de la cohesión social será clave en relación al futuro de Europa.

¿Qué cree que depara el futuro para las oportunidades de participación social en Europa?

Daniel Schraad-Tischler: Hoy soy más optimista sobre el futuro de lo que era hace tres años. Muchos países todavía están en situaciones dramáticas, pero hay señales que justifican la esperanza. Irlanda, República Checa y Polonia son algunas de las historias de éxito. Italia también parece estar en el camino adecuado. Durante los últimos años, el Gobierno de Matteo Renzi ha introducido reformas para abordar las obsoletas estructuras del mercado laboral. Aunque eso también destaca un problema general vinculado a la justicia social: a menudo hay que esperar entre 10 y 15 años para ver si las reformas estructurales específicas tienen un efecto positivo. Si miramos a Alemania, los éxitos más recientes en cuestiones económicas y de empleo son el resultado de reformas estructurales que empezaron a principios de siglo. Hay opiniones enfrentadas con relación a la Agenda 2010, pero ha cambiado las estructuras en Alemania y ha tenido efectos positivos en muchas áreas. Me atrevería a decir que las reformas que Italia ha puesto en marcha abocarán, especialmente en el caso de las generaciones jóvenes, a una mejora en las oportunidades en el mercado laboral del país, que ahora mismo está en un pésimo estado.

***Daniel Schraad-Tischler es un experto de la fundación alemana Bertelsmann Stiftung, en la que lidera el Proyecto de Sustainable Governance Indicators [Indicadores sobre Gobernabilidad Sostenible]. También es co-autor del Índice de Justicia Social 2016 de la fundación alemana Bertelsmann Stiftung****.

Christof Schiller trabaja como gestor del proyecto de Indicadores sobre Gobernabilidad Sostenible en la fundación alemana Bertelsmann Stiftung. También es co-autor del Índice de Justicia Social 2016 de la fundación alemana Bertelsmann Stiftung.

Traducido por Cristina Millán

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