Cecile Kyenge sobre Europa y las migraciones: “Un enfoque global es el único camino para gestionar el más grande éxodo desde la Segunda Guerra Mundial”

Cécile Kyenge y Roberta Metsola durante la presentación del informe sobre migraciones en el Mediterráneo, el 16 de marzo de 2016.
Cécile Kyenge y Roberta Metsola durante la presentación del informe sobre migraciones en el Mediterráneo, el 16 de marzo de 2016.
22 diciembre 2016 – Osservatorio Balcani e Caucaso Transeuropa (Rovereto)

Hacer frente al fenómeno migratorio significa al mismo tiempo mantener vivo el proyecto europeo. De ello hemos hablado con la parlamentaria europea Cécile Kyenge

¿Cuál fue el punto de partida que inspiró la redacción del informe redactado por usted y su colega maltesa Metsola?

Al comienzo de la legislatura animé una iniciativa política parlamentaria para conseguir un nuevo enfoque de la UE en la crisis migratoria. Unos meses después de las elecciones al Parlamento Europeo, al día siguiente de la enésima tragedia en el Mediterráneo, hicimos realidad esta voluntad con una resolución parlamentaria que introdujo el concepto de enfoque holístico de la migración, es decir, un enfoque que tuviera en cuenta todos los factores que intervienen en el fenómeno: del salvamento de vidas humanas en el mar a la recepción de solicitantes de asilo, de las acciones sobre las causas profundas de la migración a la integración de los migrantes, de los corredores humanitarios a los canales legales de inmigración económica.

Esa resolución dio lugar a un informe parlamentario cuya elaboración se me ha confiado junto con mi compañera maltesa Metsola, centrado precisamente en el enfoque global del fenómeno migratorio: el informe parlamentario "Situación en el mar Mediterráneo y necesidad de un enfoque integral de la Unión sobre la migración, aprobado por el Parlamento Europeo en el pasado mes de abril.

Se trata de un enfoque holístico, integral, a este fenómeno, que es la única forma en la que Europa puede dar una respuesta adecuada a lo que es el mayor desplazamiento de personas después de la Segunda Guerra Mundial. Las políticas de la UE y de los Estados miembros durante los últimos veinte años en el ámbito de la migración no han tenido el éxito debido principalmente a que se han abordado desde un hilo conductor común, la lógica de la emergencia, y desde un enfoque común: el de la seguridad. El fenómeno migratorio nunca se ha gobernado ni administrado debidamente.

¿Qué papel han jugado los grupos políticos dentro del Parlamento Europeo? Y ¿cómo ha sido posible encontrar un terreno común de acuerdo entre los diferentes grupos políticos?

Con la otra relatora, mi colega maltesa Roberta Metsola, del grupo del Partido Popular Europeo Partido (PPE), hemos llevado a cabo durante un año un trabajo extraordinario de alineamiento de las posiciones de nuestros dos principales grupos políticos en el Parlamento, el suyo y el mío de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D), con la intención de presentar al Parlamento un documento en el que trabajamos con la plena participación de todos los grupos políticos, para que fuera consensuado en la mayor medida posible.

Existen diferencias de posición entre nuestros grupos parlamentarios de pertenencia, es inútil negarlo, pero hubo y hay una voluntad política aún más fuerte para ser capaces de definir la estructura de una política migratoria común europea, ambiciosa y fundada, en resumen, sobre los principios de solidaridad y de reparto equitativo de la responsabilidad entre todos los Estados miembros de la UE.

¿Dónde se posiciona la resolución del Parlamento Europeo a partir de su propuesta, respecto a la agenda sobre la migración de la Comisión Europea? ¿Es realmente posible un enfoque holístico europeo para abordar el tema de la inmigración?

El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, en su discurso de apertura de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno hace un año, nos mencionó a mi colega del PPE y a mí como autoras de la futura posición del Parlamento Europeo. Y ahí reside la fuerza de nuestra resolución, que es definir una posición común de todo el Parlamento Europeo sobre la crisis migratoria, frente al triste espectáculo de división mostrado por los gobiernos de los Estados miembros.

Un enfoque integral para Europa es posible y necesario, aunque resulta difícil: en todo caso es la única solución a esta crisis. Mi informe pone sobre la mesa una serie de propuestas concretas: esta crisis ha sido generada por la falta de solidaridad entre los Estados miembros, y por tanto la primera llave para su solución es poner finalmente en práctica el principio de solidaridad entre los Estados miembros en virtud de los Tratados sobre la inmigración y el asilo, pues actualmente todo el peso lo asumen unos pocos Estados, como Italia; seguidamente, salvar vidas con una respuesta permanente de la Unión de detección y rescate en el mar; superar el Reglamento de Dublín con la creación de un sistema europeo centralizado de gestión de las solicitudes de asilo, más allá del principio de Estado de primer acceso, algo que penaliza a Italia; respetar los acuerdos de reubicación de solicitantes de asilo entre los Estados miembros ya adoptados por la UE; activar los visados, admisiones y corredores humanitarios directamente desde los campos de refugiados de los países de partida; fortalecer la acción europea contra la trata y la explotación de los migrantes; salvaguardar Schengen y la libre circulación con un sistema común de gestión de las fronteras exteriores de Europa; desarrollar canales legales europeos para la inmigración; promover un plan de acción europea de integración de los migrantes; actuar con los países terceros sobre las causas profundas de la inmigración.

La resolución finalmente adoptada por el Parlamento Europeo incluye cada uno de estos capítulos, con un conjunto de directrices valientes que puedan complementar dialécticamente el contenido de la agenda sobre migraciones de la Comisión Europea.

¿Cuáles son los próximos pasos para asegurar que la resolución del Parlamento Europeo sea convertida en texto legislativo por la Comisión? ¿Cuál es la posición del Consejo y cuáles son los obstáculos concretos a superar?

Están sobre la mesa diversas propuestas de la Comisión sobre los diferentes capítulos de la resolución. El principal banco de pruebas está representado por la reforma del Reglamento de Dublín. Por desgracia, la Comisión ha tenido una actitud derrotista ante la vetos de algunos Estados miembros, y no se ha aplicado en la práctica el espíritu de la resolución del Parlamento, que proponía ir en la dirección de un sistema centralizado de acogida de los solicitantes de asilo, superando el principio rígido del Estado de primera acogida.

Ahora bien, el Parlamento Europeo dispone de poder legislativo en los procedimientos legislativos individuales y por tanto dispondrá de la posibilidad de rectificar el proceso. El punto crucial es la superación del sistema de Dublín, que regula el sistema de acogida de refugiados. La propuesta de reforma del Reglamento de Dublín presentada por la Comisión Europea no es adecuada tal y como es, puesto que no hay verdadera solidaridad, y no podemos votar favorablemente esta propuesta. Tampoco estamos interesados ​​en conceptos sustitutos tales como el de "solidaridad flexible”.

Ha tenido la oportunidad de tratar directamente con los ciudadanos durante la preparación del informe. ¿Cuáles son sus impresiones sobre la concienciación de los ciudadanos europeos sobre los mecanismos de las políticas europeas?

De mis muchas visitas “sobre el terreno" durante los trabajos preparatorios para la redacción del informe, e igualmente en las visitas a los centros de acogida en Sicilia, he comprobado el gran compromiso de la sociedad civil organizada europea en el ámbito de la acogida, y al mismo tiempo una fuerte vulnerabilidad de la opinión pública. Una vulnerabilidad que tiene dos fuentes: la sensación de impotencia de Europa y el auge de los movimientos populistas xenófobos. Resulta evidente que la sociedad europea está contagiada por el crecimiento del populismo. Y la responsabilidad también es política.

Los gobiernos de los Estados miembros pretenden tener capacidad suficiente por sí solos para contener el populismo, persiguiéndolo. Pero, al contrario, es este enfoque egoísta de los Estados miembros el que está en la base de la percepción de la impotencia de Europa, y, paradójicamente, precisamente esta impotencia, que deja sin resolver los problemas, alimenta el populismo rampante y el euroescepticismo. Las batallas anti-europeas se unen a las batallas anti-inmigrantes, con el consiguiente desplazamiento de los electores hacia los partidos nacionalistas y populistas.

Para escapar de este contagio que amenaza con llevarnos a la disolución del proceso de integración europea y al auge de la extrema derecha en toda Europa, la única salida es cambiar de rumbo mientras podamos, cubriendo el déficit de solidaridad entre los Estados miembros aplicando finalmente el principio de solidaridad y de reparto equitativo de la responsabilidad entre todos los Estados miembros, que está explícitamente incluido en los tratados.

En marzo de 2017 celebraremos el 60 aniversario del Tratado de Roma, que sentó las bases del proceso de integración europea. Tenemos que volver a inspirarnos en ese espíritu y en esos valores, sobre la base de la solidaridad, para dar un paso adelante en el proceso de integración europea, pues de lo contrario podemos entrar en su fase terminal: la Unión Europea será capaz de gobernar el fenómeno de la migración cuando tenga el valor político de hacerlo, respondiendo de forma conjunta a través de un enfoque global, como lo haría un Estado federal de 500 millones de personas. Si lo hacemos, no solamente habremos tratado de manera adecuada el fenómeno de la migración, sino también habremos salvado a Europa, haciéndola más fuerte y capaz de mirar hacia adelante y que sea capaz de hacer frente a otros retos actuales y futuros. En resumen, en torno al fenómeno de la migración está en juego tanto la relación entre los ciudadanos y la Unión como, por tanto, el propio futuro de la Unión.

Esta publicación ha sido producida dentro del proyecto Parlamento de los Derechos, cofinanciado por la Unión Europea. La responsabilidad sobre los contenidos de esta publicación reviene a Osservatorio Balcani e Caucaso Transeuropa (OBCT), y no refleja en modo alguno la posición de la Unión Europea.


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