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Internet: La UE contra Facebook: la batalla por la privacidad

13 abril 2011
The Christian Science Monitor Boston

El plan de la UE de aprobar una ley sobre privacidad en Internet que instaure el “derecho a desaparecer” en línea afectará en gran medida a la forma en la que realizan negocios empresas como Facebook y plantea preguntas sobre la libertad de expresión en la Web.

"¿Dejar Facebook? ¡Fue una pesadilla kafkiana!", afirma Sean McTiernan, un periodista de arte de Dublín de veintitantos años que intentó salir de la red social, pero que se encontró con que Facebook en realidad no quería que lo hiciera.Es bastante extraño que un joven desoiga las fuerzas magnéticas de Facebook, sobre todo en el caso de alguien que trabajan en un sector en el que los medios sociales se están convirtiendo en un elemento primordial. Pero McTiernan afirma que simplemente estaba cansado del "exceso de compartir todo" por parte de sus amigos en línea.

Sabía que la ruptura no sería sencilla (¿y qué sería de su vida social?), pero siguió adelante para desaparecer de su comunidad virtual. "Al final", comenta, "encontré un programa que eliminaba uno a uno los comentarios que hice, así como todas las fotos que cargué y todas las entradas de mi muro". Pero incluso así no fue suficiente para convencerse de que desaparecería. "Restablecí mi perfil y lo dejé en blanco: sin imágenes, sin comentarios, sin amigos. Pensé que sería más seguro así", afirma. De este modo, según su planteamiento, puede asegurarse de que no está en Facebook manteniendo una presencia fantasma en Facebook.

La UE quiere otorgar el "derecho al olvido"

Si la Unión Europea consigue su propósito, puede que a las personas como McTiernan les resulte más sencillo borrar sus identidades en línea. La UE pretende otorgar a los usuarios de Internet el derecho a lo que los franceses llaman 'le droit à l'oubli', literalmente, el derecho al olvido. Viviane Reding, la comisaria de Justicia de la UE, está presionando para que se adopten medidas más estrictas de protección de la privacidad, en un esfuerzo para conceder a los usuarios de Internet más control sobre los datos personales que recopilan, almacenan, explotan y puede que vendan empresas como Facebook, Google, o cualquiera del gran número de sitios web en los que los usuarios cargan fotos, facilitan datos personales y, de vez en cuando, publican algo embarazoso. Las nuevas normas, que en principio entrarán en vigor este año, sitúan a la UE a la vanguardia de las leyes de privacidad en Internet y podrían influir en otros países, ahora que la ley sobre Internet se ha convertido en un terreno cada vez más apremiante y polémico. Además, la postura más dura de la UE sobre la privacidad puede tener un gran impacto en empresas como Facebook, que rehusó conceder una entrevista para este artículo, y que cuenta con millones de usuarios por toda Europa. "Si bien los sitios de las redes sociales y los servicios para compartir fotografías han impuesto grandes cambios en nuestro modo de vida, las nuevas tecnologías también han generado nuevos retos", afirmaba Reding en un discurso en febrero. Proseguía exponiendo que "ahora resulta más difícil detectar cuándo se están recopilando nuestros datos personales". Afirma que "la gente debe tener el derecho, y no sólo la posibilidad, de denegar su consentimiento para que se procesen sus datos. El peso de la obligación debe recaer en los controladores de los datos, en los que procesan los datos personales".

Facebook no elimina las cuentas, las desactiva

Matthew Newman, portavoz de Reding, afirma que el derecho al olvido es una modernización de las leyes existentes: "Ya existe, en el sentido de que si una persona vive en la UE, tiene control sobre sus datos. Pero lo que falta es que no se ha tenido en cuenta cómo utilizamos Internet ahora. Hace quince años, no existían los medios sociales". Con la nueva ley, las empresas se verán obligadas a demostrar que necesitan recopilar los datos que piden y a permitir que los usuarios eliminen cualquier rastro personal de los sitios en los que se registren. "Al registrarse en Twitter o en Facebook o en un sitio para compartir fotos", afirma, "el usuario acepta compartir los datos, aunque probablemente no lea las condiciones. Es necesario que la eliminación de datos sea sencilla y que se eliminen de verdad". Facebook, con 643 millones de usuarios en todo el mundo, en los últimos años ha sido objetivo de continuas críticas por parte de los defensores de la privacidad en Internet, que se quejan sobre la desactivación de cuentas, en lugar de su eliminación. Aunque la acción de Europa puede que se reciba de forma positiva en muchos ámbitos, las empresas tecnológicas estadounidenses la están criticando, así como los que defienden la libertad de expresión en Internet por encima del derecho de privacidad. El consejero de privacidad de Google describió en su blog esta iniciativa como un "planteamiento confuso" y exponía que "la privacidad es el nuevo negro en la moda de la censura".

"Mi privacidad, en conflicto con la libre expresión de otro"

"La principal preocupación la constituyen los jóvenes que son propensos a publicar fotografías embarazosas que años después vuelven a aparecer para atormentarles", afirma Gavin Phillipson, catedrático de derecho en la Universidad de Durham, en Inglaterra. Aunque el problema es habitual en todo el mundo, la respuesta típica en Estados Unidos es fomentar más la responsabilidad personal y la educación de los usuarios. En Europa, la respuesta más común es el llamamiento a cortar las alas de las empresas que comercian con datos personales. Lilian Edwards, catedrática de derecho en la Universidad de Strathclyde en Glasgow, es una destacada defensora de las libertades civiles en asuntos de Internet, pero no es del todo crítica con la acción de la UE. "Al principio me pareció una idea atractiva, pero después vi ciertos problemas en ella", comenta. "Uno de los problemas es de carácter técnico: en Internet, la información tiende a compartirse por todos lados. Pero desde el punto de vista jurídico y ético, el problema es que mi privacidad entra en conflicto con el derecho de otra persona a la libertad de expresión. Si escribo en mi blog 'Juan estaba borracho anoche', es una información personal sobre Juan, pero también es mi derecho a expresarme".