Países Bajos: ¿Quién recogerá vuestros tulipanes?

27 abril 2011 – Gazeta Wyborcza (Varsovia)

El Gobierno neerlandés quiere endurecer las normas de inmigración del trabajo procedente de los países de la UE. Los primeros perjudicados serán los numerosos polacos presentes en Países Bajos. Pero tal y como advierte Gazeta Wyborcza, esto podría costar muy caro a la economía local.

La mano de obra barata procedente de Polonia, Rumanía, Lituania y Bulgaria hace funcionar a miles de empresas neerlandesas y a sectores enteros, como el agrícola. De los 160.000 a 200.000 inmigrantes instalados en Países Bajos después de 2004, la mayor parte son polacos. Para el neerlandés medio, los polacos beben mucho, aparcan mal sus vehículos, son amantes de las fiestas nocturnas y, para colmo, no hablan neerlandés. El problema es que, sin ellos, no habría nadie que recogiera los tomates, nadie que construyera casas ni que plantara los bulbos de los tulipanes.

La presencia de nuestros compatriotas sería especialmente problemática en las grandes ciudades como Rótterdam, Utrecht, Ámsterdam y La Haya. Marnix Norder, uno de los consejeros municipales de La Haya, empleó el término "tsunami de polacos" para calificar la presencia polaca, cifrada entre 20.000 y 30.000 personas en esta ciudad. A pesar de la reacción de la embajada de Polonia, el término también lo ha adoptado el mundo político.

La campaña que tiene a los inmigrantes en el punto de mira alcanza su punto culminante con el impulso del Partido por la Libertad, una formación xenófoba dirigida por Geert Wilders y que apoya al Gobierno del primer ministro Mark Rutte. Y todo ello con el consentimiento de la sociedad neerlandesa, cada vez menos a favor de la integración europea.

El ambiente xenófobo ha llegado al poder

Por desgracia, este ambiente xenófobo, avivado por los medios de comunicación, ha llegado al poder. El pasado mes de febrero, Henk Kamp, ministro de Asuntos Sociales y de Empleo, declaró en el diario neerlandés De Telegraaf que los inmigrantes de Europa del Este sin domicilio fijo ni empleo deberían volver a su país, o incluso deberían ser expulsados si se negaban a marcharse.

A principios de abril, este mismo ministro presentó al Parlamento una lista de propuestas destinadas supuestamente a regular mejor la situación en este sector del mercado laboral. Kamp explicaba que pretendía acabar con los intermediarios fraudulentos que no respetan la ley e imponen a los inmigrantes trabajos forzados. Sus propuestas también tienen como objetivo lo que se denomina en Ámsterdam y en La Haya, "el turismo de los subsidios". Se trata de polacos, rumanos o búlgaros que llegan a Países Bajos, en busca de una vida mejor, pero que, al perder su empleo (o al no encontrarlo), se encuentran rápidamente en la calle y sobreviven gracias a los subsidios.

De este modo, el ministro da a entender que sin medios de subsistencia, los inmigrantes de los países de la UE al cabo de tres meses perderían el derecho de permanecer en Países Bajos. Por lo tanto, los polacos, los rumanos, pero también los alemanes y los franceses que lleven tres meses sin trabajo, deberán decir adiós al país de los molinos y los tulipanes.

Las propuestas del ministro Kamp rozan la discriminación

Además, todos los trabajadores inmigrantes procedentes de los países de la UE deberán registrarse en las oficinas de inmigración. A continuación, las autoridades locales se encargarán de comprobar sus condiciones de alojamiento (actualmente, hasta veinte inmigrantes polacos o rumanos viven apiñados en un único apartamento). En cuanto a las empresas que estafen a los inmigrantes con ofertas de "alojamiento y comida" a precios desorbitados, serán castigados severamente. Kamp también espera que el acceso a los subsidios sociales se reserve a las personas que dominen el neerlandés.

Puesto que un gran número de las propuestas del ministro neerlandés rozan la discriminación, el Gobierno polaco no ha tardado en reaccionar. "Criticamos estas propuestas y esperamos que las leyes discriminatorias no entren en vigor en el Reino de Países Bajos. También esperamos que la Comisión Europea examine detenidamente este asunto", declaró recientemente Marcin Bosacki, portavoz del ministerio polaco de Asuntos Exteriores.

El ministerio de Asuntos Exteriores polaco envió a La Haya una carta oficial, en la que estipula que la idea de expulsar de Países Bajos a los polacos sin empleo cuestionaba una de las libertades fundamentales de la UE: la libre circulación de personas. En este sentido, Varsovia cuenta con el apoyo de Bruselas. Por otro lado, a finales de febrero, Viviane Reding, vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de justicia, de los derechos fundamentales y de ciudadanía, puso en guardia a La Haya contra cualquier tentativa de transgredir las normas comunitarias.

"¡Trabajen o márchense"

La actitud de los holandeses exaspera a las organizaciones de polacos que viven en Países Bajos. Magorzata Bos-Karczewska, responsable del portal de la comunidad polaca Polonia.nly presidenta de la Asociación de Expertos Polacos en Países Bajos, publicó en el prestigioso diario NRC Handelsblad un artículo en el que criticaba la hipocresía neerlandesa. En dicho artículo, titulado "¡Trabajen o márchense!", aconseja a los polacos de Países Bajos que se instalen en Alemania, pues en mayo de 2011 abrirá su mercado laboral.

Los productores del sur de Países Bajos han expresado su angustia. Advierten que no habrá nadie para recolectar las fresas y las manzanas, ya que los holandeses ya no quieren estos trabajos.

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